Protoplasmas en la superficie líquida

(comentarios a un artículo de Preciado [1])

Preciado, o Aragorn, o como prefieras, cariño. Hace falta un nuevo Rey, al que se pueda escupir o correrse en su cara, con lefa natural o farmapornográfica. O con jugos vaginales. Luego, no sé cuántos azotes se deberían establecer de pena.

Si no te molesta que siga reutilizando este recocido de mitos que hizo Tolkien, si es la fragilidad que hace la revolución, serán los hobbits quienes destruirán el anillo.

Hace falta volver a forjar la espada Narsil. A mí me parece, creo, que estableciendo dos conjuntos de producción de valores de uso (productos) básicos (i.e. Sraffa) se puede definir un modelo dual capitalista-doméstico, en el que se pueda determinar o expresar el valor de la producción y del reparto en base al coste de subsistencia de las personas con un consumo más bajo, a saber, se debería buscar entre las clasificadas como mujeres. Dependiendo de las especificaciones matemáticas, se podrían obtener dos vectores de “distribución” o “explotación” (ahí también hay el hueso de las teorías del valor), uno para las relaciones capitalistas y otro para las domésticas. Luego, si están expresadas en valores comparables, se puede elaborar un “índice de distribución sintético”. Dado que parece que las formalizaciones utilizadas para el estudio de la economía capitalista no son del todo ajustadas a la economía doméstica (tareas, actividades, cuidados, producción-consumo) se podrían investigar otras formas.

Pero incluso a nivel analítico o teórico, todavía quedarían problemas por resolver, el modelo seguiría en algunos sentidos “abierto”, hasta que no se incluyeran las relaciones de producción de seres humanos, desde la gestación hasta la mayoría de edad y sus posibles criterios de valoración.

En fin, en este campo, proponer un programa de inversión y empleo destinado también a modificar la división social del trabajo.

Todo esto llevaría a discutir cómo y quienes pueden intervenir y cómo en estos procesos de producción, que no coinciden siempre con los clasificados como hombres o mujeres.

En cuanto al tema de las clasificaciones, convendría abandonar los modelos clásicos mecánicos normalizados por lo general con una variable (hombre-mujer) y pasar a modelos estadísticos biológico-sociales multivariable permitiendo “alteridades” o si se quiere “mutaciones” virtualmente infinitas (Lévy-Strauss, Von Neumann, quizá).

Este proceso debería ser desarrollado por los propios “mutantes” y demás criaturas fantásticas u hoy en muchos casos exiliadas al mundo de los mitos, permitiendo también las resistencias al control y el dominio psico-farmacéutico y un mayor autodominio del propio cuerpo-mente (también Levy-Strauss, o incluso Huxley o Blake, Hendrix o Morrison; Jodorowsky… no sé).

Por curiosidad: si tú tienes relaciones con un hombre, se deben considerar homosexuales, no es así, a menos que el “otro hombre” no sea un hombre, más una mujer, porque entonces sería una relación heterosexual, aunque le hombre tuviera los genitales considerados por lo general femeninos y la mujer los masculinos. ¿Violencia machista? ¿Violación?

.

P.d.: ¿Por qué no dejas la testosterona y haces más deporte (y follas más)?

Estoy harto que me tratéis como a una puta de mierda.

[1] http://www.liberation.fr/chroniques/2014/11/21/le-courage-d-etre-soi_1147950

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Quien quiera entender, que entienda

Notas sobre un esquema simplificado capitalista-patriarcal

Bernat Parias, 30 de junio 2014

Presento unas notas sobre un esquema muy simple, una modelización en base a algunos supuestos simplificadores, un ejemplo que supongo que ya se ha hecho, pero yo nunca la he encontrado.

Consideramos una economía compuesta por un sector capitalista organizado por las relaciones de mercado y un sector doméstico organizado por las relaciones de parentesco. Sólo se producen dos bienes, una mercancía capitalista y un bien doméstico que no es comercializado.

Las funciones de producción de esta economía son representadas por los triples:

(1)      (Z, IA, LK)

(2)      (Q, C, LD)

Donde el sector capitalista es representado con Z la producción capitalista, IA los bienes de capital utilizados en la producción y L el trabajo capitalista empleado; el sector doméstico con Q como la producción, C el consumo capitalista que es utilizado como medios de producción domésticos y LD como el trabajo doméstico dedicado a Q.

Es decir, el bien capitalista es utilizado como bien de capital en el sector capitalista para la producción corriente, como bien de inversión para la producción futura y como bien de consumo que a su vez es utilizado como medio de producción en el sector doméstico. El único bien apto para el consumo humano es el bien Q producido en la economía doméstica. Toda la producción doméstica se dedica al consumo.

Los individuos de esta economía son categorizados en función del género, hombre y mujer, y de la clase social, capitalista y trabajador. Hay el mismo número de hombres y de mujeres, asumiendo por hipótesis todos y todas casados mediante la institución del matrimonio heterosexual. Para simplificar, no hay nacimientos, ni defunciones, ni menores de edad, ni dependientes.

Se da una división social del trabajo estricta: las mujeres sólo trabajan en el sector doméstico, los hombres trabajadores sólo en el sector capitalista. Los hombres capitalistas son los propietarios de los bienes de capital (los medios de producción), obtienen el beneficio y no trabajan.

El valor de la producción capitalista se compone del valor de los bienes de capital utilizados, de los salarios pagados y del beneficio. La producción se destina a consumo o inversión. La inversión es igual o mayor a los bienes de capital utilizados. Con W los salarios pagados, B el beneficio, p el precio, C el consumo, I la inversión, CW los bienes de consumo adquiridos por los trabajadores y CB los adquiridos por los capitalistas. Todos los salarios se destinan a consumo:

(3)      W + B = p*(Z – IA)

(4)      Z = C + I

(5)      I >= IA

(6)      C = CW + CB

(7)      p*CW = W

La producción doméstica Q puede separarse entre la producción de los hogares donde el hombre es capitalista QB y los hogares donde el hombre es trabajador QW. También puede separarse en función del género del consumidor de la producción, hombre CH y mujer CM. Cruzando ambos criterios se puede separar por las características del hogar y del género. Se tiene que:

(8)      Q = QW + QB

(9)      Q = CH + CM

(10)  QW = CWH + CM1

(11)  QB = CBH + CM2

El trabajo total que se efectúa en esta economía es el trabajo capitalista realizado por los hombres trabajadores WH y el trabajo doméstico realizado por las mujeres M en los hogares, sea de un hombre trabajador M1 o de un hombre capitalista M2. Todos los hombres trabajadores realizan el mismo tiempo de trabajo, obtienen el mismo salario y tienen el mismo consumo; todas las mujeres M1 en los hogares de los hombres trabajadores realizan el mismo tiempo de trabajo y tienen el mismo consumo.

(12)  L = LK + LD

(13)  LK = LWH

(14)  LD = LM

(15)  LM = LM1 + LM2

Sobre este modelo nos podemos hacer algunas preguntas acerca del valor de la producción capitalista y doméstica y de su reparto, del valor del trabajo y de su reparto y del valor añadido y de su reparto.

Voy a suponer dada una medida del valor VD para la producción, el trabajo y los medios de producción domésticosde manera que en el hogar del hombre trabajador tenemos las siguientes ecuaciones de producción y de consumo. Hay que señalar que en esta economía tan solo los hombres trabajadores y sus mujeres realizan trabajos fundamentales para la reproducción social:

(16)  VD(QW) = VD(CW) + VD(LM1)

(17)  VD(QW) = VD(CWH) + VD(CM1)

Por un lado el valor de la producción es igual al valor de los medios de producción empleados, VD(CW), más el valor de trabajo dedicado, VD(LM1); por el otroel valor de la producciónes igual al valor del consumo del hombre trabajador y el de su mujer. Haciendo la diferencia entre el valor del consumo del hombre y el valor aportado por élcon los medios de producción domésticos se obtiene el valor neto doméstico R, que también es igual al valor añadido por la mujer menos el valor de su consumo:

(18)  R = VD(CWH) – VD(CW) = VD(LM1) – VD(CM1)

Gracias a este criterio de evaluación doméstico, todavía por discutir, podemos observar que en esta economía hay dos relaciones de distribución o de reparto fundamentales, la primera entre los salarios y los beneficios y la segunda entre el valor neto doméstico y el valor del consumo de las mujeres en los hogares de hombres trabajadores:

(19)  dK = B/W

(20)  dD1 = R/VD(CM1)

Sobre estas bases nos podemos plantear criterios para evaluar el reparto del trabajo, de la producción y del consumo en esta sociedad. El problema es que las relaciones de distribución dK y dD1 están expresadas en unidades de valor que no tienen por qué ser homogéneas y no está definido si se puede operar con ellas, una depende del valor capitalista de producción y de mercado y la otra del criterio de evaluación doméstico.

En términos físicos, se puede comparar el trabajo realizado con el consumo, pero esta comparación obvia la inversión y los bienes de capital que son propiedad de los hombres capitalistas:

(21)  uWH = LWH/CWH

(22)  uM1 = LM1/CM1

(23)  uWB = LBH/CBH

(24)  uM2 = LM2/CM2

Definiendo una tercera unidad de valor homogénea Vf que permita comparaciones entre los valores capitalistas y los valores domésticos se pueden establecer otras medidas para evaluar la distribución.

Con esta unidad de valor las relaciones fundamentales de distribución (19) y (20) quedan expresadas en unidades de valor homogéneas:

(25)  dKf = Vf(B)/Vf(W)

(26)  dD1f = Vf(R)/ Vf(CM1)

En concreto es interesante hacer comparaciones entre el valor añadido neto capitalista y el doméstico y el valor del consumo.

Para el hombre trabajador podemos definir un índice de reparto e:

(27)  eWH = Vf(B)/Vf(CWH)

Por (18) se tiene que:

(28)  Vf(CWH) = Vf(CW)+ Vf(R)

Sustituyendo la expresión (28) en la (27) y operando:

(29)  eWH = [Vf(B)/Vf(CW)]*[1 – Vf(R)/(Vf(CW) + Vf(R))]

Definiendo la relación entre el consumo de hombres trabajadores y de sus mujeres,

(30)  x = Vf(CM1)/Vf(CWH)

y teniendo en cuenta las expresiones (7), (25) y (26) se obtiene que:

(31)  eWH =dKf*(1 – dD1f*x)

Si el consumo del hombre trabajador es igual al de su mujer:

(32)  eWH =dKf*(1 – dD1f)

Es decir, la relación entre el beneficio y el valor del consumo del hombre trabajador depende tanto de la relación entre el beneficio y el salario como de la relación entre el valor neto doméstico consumido por él y el valor del consumo de su mujer (eventualmente, el consumo de subsistencia).

En consecuencia, la distribución doméstica disminuye el efecto sobre el hombre trabajador de la distribución capitalista. A mayor valor neto consumido por el hombre en el hogar, menor es el impacto de la distribución capitalista sobre él.

Para la mujer del hombre trabajador:

(33)  eM1 =dD1f

Un posible criterio de equidad para el reparto entre el hombre trabajador y su mujer podría ser:

(34)  eM1 =eWH

O lo que es lo mismo, con igual consumo:

(35)  dD1f =dKf/(1 + dKf)

Con este criterio, se puede mejorar la distribución doméstica y capitalista: a medida que la distribución doméstica mejorara para la mujer en relación al hombre, al mismo tiempo la distribución capitalista mejoraría para los salarios (hombres trabajadores) en relación a los beneficios (hombres capitalistas), hasta, en el límite, poder llegar ambas a cero.Quedaría por ver qué pasa con los hogares capitalistas y la inversión.

Este es un modelo muy simplificado con una división social del trabajo muy estricta, pero que se puede generalizar para tener en cuenta situaciones en las que tanto los hombres como las mujeres trabajen en la economía capitalista y la doméstica, con individuos solteros o casados, heterosexuales u homosexuales.

Lo relevante es que se establecen dos dimensiones de producción y de reparto, sobre la que se pueden definir dos ejes de distribución: uno capitalista y otro doméstico, desde el punto de vista analítico poco importa cuál sea la división social del trabajo entre hombres y mujeres.

Para pasar de un modelo como este, a un modelo en que tanto los hombres como las mujeres pueden trabajar el mismo tiempo por igual salario en el sector doméstico y en el sector capitalista, un criterio estratégico clave sería mejorar a favor de los salarios la relación fundamental de distribución capitalista dK. O por lo menos no empeorarla con mayores aumentos de la parte de beneficios sobre la de los salarios, como viene sucediendo en los últimos 30 o 40 años.

Si tanto el hombre como la mujer trabajan en el sector doméstico y en el capitalista, pero el hombre consume parte del valor añadido neto producido por su mujer, el índice de reparto del hombre trabajador es (31) y el de la mujer:

(36)  eM1 = dKf*(Vf(CW)/Vf(CM1))+ dD1f

(37)  eM1 = dKf*y + dD1f

Dadas las ecuaciones (31) y (37) una estrategia virtuosa sería aquella que disminuye al mismo tiempo el valor de dKf y dD1f: para el hombre trabajador suponen renuncias a la distribución doméstica que son compensadas, al menos en parte, por una distribución capitalista más favorable para él; para la mujer trabajadora implica a su favor una mejor distribución doméstica y capitalista. Una negociación entre hombres y mujeres trabajadoras sería posible, ambos grupos pueden ganar, las mujeres más.

En cambio, en una situación en que la distribución capitalista empeora para los trabajadores, este deterioro podría ser superior a las posibles mejoras en la distribución doméstica para las mujeres, por lo que las mujeres trabajadoras no verían su distribución total mejorar y quizá la verían empeorar. Para los hombres trabajadores tanto la distribución capitalista como la doméstica empeoraría. Además, unos menores salarios también se pueden traducir en una mayor carga de trabajo doméstica, sea este realizado de manera equitativa por los conyugues o no. La imposibilidad de una negociación entre hombres y mujeres trabajadoras podría abocar a ambos grupos hacia peores situaciones de trabajo, de ingreso y de consumo.

Si se quisiera hacer un modelo menos simple, se podrían tener en cuenta las diferencias salariales y de condiciones de trabajo entre hombres y mujeres; o por niveles de formación, por discapacidades o por otros criterios. El funcionamiento de unos hogares, de solteros o casados, pueden depender del nivel de formación de los conyugues, de su tasa de actividad, de paro y de su salario. En algunos hogares los dosconyugues pueden trabajar en el sector capitalista y en el doméstico, mientras que en otros hogares se puede dar una división del trabajo por género más marcada. En estas notas no incluyo estas variantes más complejas.

Sobre las bases de este modelo no hay ningún problema en definir la situación de un individuo soltero, hombre o mujer. Cuando se es soltero, toda la producción doméstica revierte sobre uno mismo, no hay intercambio ni reparto y si acaso hay valor añadido neto, este es siempre apropiado por el productor. También es cierto que al estar soltero todo el valor de los bienes de consumo capitalistas revierten también en uno mismo, no se reparten con ningún conyugue. La diferencia entre un soltero y un casado se daría en el reparto de los tiempos de trabajo doméstico, del gasto capitalista y del posible valor neto añadido.

En un mundo en el que no existiera reparto doméstico, donde el productor doméstico se apropiara de toda la producción doméstica, la relación ente el beneficio y el valor del consumo de un individuo cualquiera sería también:

(38)  e =dKf*(1 – dDf)

Todo dependería de los tiempos de trabajos capitalistas y domésticos, del salario y de los bienes de consumo para utilizar como medios de producción domésticos que se pudieran adquirir con dicho salario y del posible valor neto doméstico generado.

Por lo tanto, para ir más lejos sería interesante tener en cuenta los tiempos de trabajo capitalistas y domésticos. También añadir el concepto analítico del salario de subsistencia, que a determinados efectos podría suponerse igual al consumo de las mujeres en hogares trabajadores o, alternativamente, igual al consumo de los hombres trabajadores.

Esto no son más que unos esbozos. Para tener un modelo capitalista-patriarcal más completo se tendría que incluir el consumo capitalista y sus hogares respectivos, la formación de la inversión, el ahorro, la posibilidad que los trabajadores ahorren y el sistema monetario y financiero. Incluir el Estado, el sistema fiscal y las políticas económicas.También a los menores de edad, a los mayores y a los dependientes.

Es estudio de la sociedad y la economía capitalista-patriarcal es el estudio de la acumulación, del cambio técnico y de la explotación del medio ambiente. En los esquemas a proponer la inversión toma una plaza central. También se tendrían de tener en cuenta las posibles modificaciones en la producción y en la productividad permitiendo aumentos simultáneos de los salarios reales y de los beneficios reales (beneficio real es un concepto problemático, más que salario real).

En fin, para el sector capitalistasería interesante desarrollar un modelo multi-sectorial y para el sector doméstico proponer formalizaciones analíticas que permitan representar mejor sus particularidades.Este proceder nos obligaría a hacer algunos comentarios sobre (los límites) de las teorías de la producción, del valor y de los precios.

Quedaría pendiente entonces la discusión sobre los criterios sociales de evaluación y de reparto de la producción capitalista y de la producción doméstica.

Siendo ambiciosos, en el campo político cabria plantear una modificación muy sustancial de las relaciones de producción, mediante el control social de la inversión y el cambio en la asignación de los tiempos de trabajo y de la producción.

 

Algunas referencias bibliográficas

Bharadwaj, K. (1983), “OnEffectiveDemand: CertainRecent Critiques”, in Kregel (ed.), Distribution, EffectiveDemand and International EconomicRelations, London, McMillan, 1983.

Carrasco, C. (2000), El estudio del trabajo de mujeres y hombres: una aproximación teórica desde el enfoque reproductivo, Ponencia presentada a las VII Jornadas de Economía crítica Albacete , enero de 2000.

Delphy, C. (1982), Un féminisme matérialiste est possible, Nouvelles Questions Féministes, No. 4, Mon Dieu! C’est la révolution et je suis encoreen peignoir ! (AUTOMNE 1982), pp. 50-86

Minsky, H. (1983), “Notes on Effective Demand: Comment on Bharadwaj”, in Kregel (ed.), Distribution, Effective Demand and International Economic Relations, London, McMillan, 1983.

Pasinetti, L. (1985), Leçons sur la théorie de la production, Dunod, Paris (traduit parP. L. Romainet A. Bus).

Robinson, J. (1975), “The Unimportance of Reswitching”, The Quarterly Journal of Economics, Vol. 89, No. 1 (Feb., 1975), pp. 32-39. [Porrevisar].

Young, I. (198x), Beyond the unhappy marriage: a critique of dual systems theory, Women and revolution, pp 43-69.

 

Dos textosmíos

El machismo como mecanismo de control de género y de clase (1): consideraciones preliminares sobre las relaciones económicas y la jerarquía social

https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2013/01/25/el-machismo-como-mecanismo-de-dominacion-de-genero-y-de-clase-1-consideraciones-preliminares/

El machismo como mecanismo de dominación de género y de clase (2): estrategias y objetivos

https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2013/01/26/el-machismo-como-mecanismo-de-dominacion-de-genero-y-de-clase-2-estrategias-y-objetivos/

Notas 1Notas 2Notas 3

Notas 4Notas 5Notas 6Notas 7Notas 8Notas 9Notas 10Notas 11Notas 12Notas 13Notas 14

1000 días y 1000 noches

1000 días implicado pero no imputado. Feliz San Juan y buen solsticio de verano.

A ver si esto se acaba de una vez y puedo poner fin a más de 20 años de opresión y de vilipendio, resultado de una particular combinación de neoliberalismo, de machismo, de las relaciones patriarcales, del Estado y otros organismos, de la prostitución infantil, del mal uso o abuso de algunas sustancias y del feminismo institucional. Por lo menos, cerrar algunos temas.

Cuando tenía 15 o 16 años ya me enfrenté en parte a estas cuestiones, pero sin poder recordar o querer considerar muchos hechos relevantes. Las resolví de manera parcial y temporal con un enfoque más bien mítico y artístico. Los mitos, las artes o la filosofía no determinan de por sí el funcionamiento de la sociedad. Las condiciones materiales son fundamentales, por lo que decidí estudiar Economía y luego Economía Política.

Me he dado la libertad para transgredir las normas morales y algunas leyes, para conocer la inmoralidad admitida y para explorar otros espacios; pero siempre he intentado mantener ciertos criterios de justicia, quizá un poco laxa, quizá permitiéndome ir un poco más lejos para cumplir también una labor de crítica social.

Cada vez que hombres y mujeres me han negado ser una víctima, cada vez que me ha invisibilizado, cada vez que me han minimizado, insultado, ridiculizado, excluido, golpeado y silenciado, me han maltratado; durante más de 20 años. Cada vez que intenté hablar y se me mandó callar, se me violentó y las agresiones olvidadas se hundieron más en el inconsciente. La denuncia contra mí, sus tiempos y todas las implicaciones que está teniendo son también su expresión, al menos en parte.

Estos agravios han tenido mayor o menor importancia. Pocas veces se ha castigado a los responsables o yo no he pedido castigos: no le encuentro demasiado sentido al punir, si no es por causas mayores. Yo también he hecho algunas cosas incorrectas, unas cuantas, también he insultado, minimizado, ridiculizado y en alguna ocasión he agredido; también se me ha punido por ello, aunque no siempre.

En mi veintena, para tirar adelante, por curiosidad, saber, yo también me he beneficiado de la situación de debilidad relativade algunas mujeres, y con sus diferencias de algunos hombres. Aun con las dificultades, debo reconocer que he tenido bastantes ventajas y facilidades respecto otras muchas personas en Occidente. Por supuesto he sido favorecido respecto la mayoría de la población mundial, en gran medida como resultado de  las relaciones (neo, post)coloniales de la globalización.

En nuestro mundo bombardeado por los discursos mediáticos se imponen lógicas de alambre de espino material o inmaterial, como escribía alguien, con restricciones en aumento en la frontera y en el interior queriendo delimitar y regular aspectos crecientes de la vida humana. Se multiplican los dispositivos de control y de seguimiento para identificar y vigilar a los desalineados. Se fomenta que los propios ciudadanos denuncien a sus congéneres por cualquier nimiedad; todos con miedo, se observan entre ellos. El seguimiento por Internet permite atentados muy significativos a la privacidad y a la intimidad.

Al mismo tiempo se impulsan dinámicas de exclusión y de inclusión condicionada. A medida que la pirámide se verticaliza y hay menos posibilidades de promoción, las condiciones para escalar se restringen: se impone un gran cuidado sobre la imagen pública y las informaciones que son distribuidas, fomentando la hipocresía y la doble moral entre lo público y lo privado.

Para las posiciones sociales relegadas, esta recreación de atracción-rechazo tiene el objetivo de reprimir, normalizar, explotar y dominar a las clases proletarias y en paralelo legitimar a las clases, grupos o castas dominantes. En el puesto de trabajo, en la educación y en los espacios públicos se acrecienta la vigilancia de la palabra y del comportamiento, reforzando el control del grupo sobre cada individuo, avivado por el miedo a la exclusión, al castigo y “al qué dirán”.

El capital pone a disposición de la población discursos, productos y contenidos discordantes y a menudo opuestos, a la par que fomenta el enfrentamiento entre los partidarios de uno u otro punto de vista. En muchas ocasiones parece que tanto el pro como el contra, tanto el defensor como el opositor están prefijados con antelación.

De un modo u otro, los proclamas mediáticas son contradichas por la producción neoliberal. Se motiva la pornografía y sus detractores; los derechos de las mujeres se defienden con publicidad pornográfica y demás revistas, películas y series; se da una mayor inquietud por la sexualidad de los menores de edad y se condena la pedofilia, pero los cuerpos de las niñas son utilizados como reclamo comercial. La sexualidad, la desviación y la locura toman una posición exacerbada, ampliándose de manera simultánea el campo del tabú y de la transgresión permitida. A través de esta esquizofrenia generalizada, se extiende la medicalización y patologización de la población.

En Europa y en especial en España, mis análisis me llevan a afirmar que las masculinidades y feminidades hegemónicas colaboran en los hechos para establecer un sistema neoliberal y neopatriarcal en perjuicio de la mayoría de la población. Algunas aplauden mientras las mujeres se deprimen: si la parte de salarios es cada vez menor y hay menos trabajo, la gente se puede sacar los ojos compitiendo para conseguir el favor de los señores del patriarcado capitalista. En el proceso, los que más sufren son una parte de los nuevos nacidos y de los menores de edad.

Dentro de unas relaciones patriarcales, si algunas mujeres llegaran a poner en jaque al poder masculino capitalista, cosa que dudo, entonces los hombres capitalistas favorecerían el trabajo o comprarían a los hombres para que reprimieran a las mujeres, del mismo modo que utilizan la policía para reprimir a los trabajadores. Los hombres serían tan estúpidos y alienados de reprimir a las mujeres en vez de compartir las armas con ellas y atacar a los capitalistas (y una vez ganado quizá pegar alguna colleja a alguna mujer y a unos cuantos hombres).

En los próximos años podemos asistir a un efecto péndulo en las relaciones de géneros: después de unos años de políticas de corte feminista institucional, pueden venir políticas machistas institucionales, con el diseño necesario, pero todavía en prueba acorde al nuevo modelo social, que permita una cierta estabilidad temporal entre la promoción y la sumisión de las mujeres. Las nuevas leyes sobre el aborto todavía pendientes de aprobación serían indicativas de este proceder. Con el vaivén, se dificultarían las uniones estratégicas contra el patriarcado capitalista.

Respecto los hombres, el feminismo institucional neoliberal se basa en un equívoco: según el modelo consciente y explícito todos los hombres son iguales, pero de hecho no lo son. Teniendo en cuenta el modelo menos consciente o inconsciente e implícito, lo que sucede es que se asocia a hombre un “hombre medio” relativamente cercano al hombre blanco capitalista heterosexual formado y capacitado y el resto de hombres (la mayoría) se determina como inferior en grados y en jerarquías (no blancos, proletarios, no formados, homosexuales, discapacitados u otros).

En consecuencia, el modelo asocia a todos los hombres unos estatutos y unos privilegios superiores a los que goza la mayoría y al mismo tiempo no hace suficiente hincapié en los privilegios y enlos estatutos de una minoría. Por un lado el discurso lastima a la mayoría de hombres, a algunos poco, a otros más, más cuanto peor están, quienes por lo general reaccionan de forma estúpida contra el feminismo y las mujeres, haciéndose el macho o el hombre que no se sienten y no como deberían: contra el neoliberalismo y el feminismo institucional, afirmando que ellos también son un poco mujeres o discapacitados y vulnerables. Por el otro lado, el proceso y el discurso favorecen a una minoría de hombres, quienes establecen un ideal machista del supuesto hombre feminista. Esta distorsión permite mayores dosis de violencia sobre un porcentaje de ellos, más cuanto peor están.

El resultado es que unos hombres, mayoritarios, cada vez están peor mientras que una minoría de hombres está cada vez mejor. El aumento de las desigualdades, del reparto entre salarios y beneficios en favor de los segundos y el crecimiento de una pequeña porción de salarios desorbitados es una buena muestra de este proceso.

Respecto las mujeres, tanto el proceso como el discurso establecen un modelo-ideal de mujer con una promoción laboral y unos ingresos capitalistas neoliberales inalcanzables para la mayoría (y también un cuerpo), fomentando la frustración y la competencia entre ellas, así como el establecimiento de una casta femenina dominante.

Una educación basada en la represión de la fuerza, de las expresiones energéticas de cólera, las hace unas candidatas predilectas para explotar en la producción neoliberal presentada como la vía de liberación; sin protestar, esperando su promoción, si hay trabajo.

Desde la infancia y durante la vida adulta las mujeres son jerarquizadas en función de su formación y de su tasa de actividad capitalista y doméstica. A la mujer que protesta y se sale del guion se la detecta muy rápido y se la aparta: la violencia no es propia de las mujeres. La cólera reprimida o el amor impuesto al trabajo o las relaciones con los hombres las hace consumidoras compulsivas de psiquiatras y de farmacéuticas.

En cuanto a la formación de parejas y las relaciones sexuales, en especial las heterosexuales, tanto el proceso como el discurso favorece que una gran parte de mujeres se comporten como Bellas deseosas de casarse con la Bestia que, gracias al influjo del feminismo institucional neoliberal, se transformará en el príncipe-azul-hombre-feminista. Dado el inferior número relativo de hombres en la cúspide respecto las mujeres candidatas, las estructuras sociales promueven formas de prostitución por lo general implícita, ya sea en el campo afectivo o en el profesional.

Al resto de mujeres les va quedar conformarse con el resto, con una mayoría de hombres frustrados y resentidos por no ser lo “suficientemente hombres”, hecho que siempre va a poderse utilizar para excitarlos. En neoliberalismo legitima el capitalismo; el feminismo institucional fomenta que los conflictos sociales se concentren en las relaciones afectivas de pareja. A unas se les dice que siempre son víctimas indefensas y que si denuncian siempre tienen razón, a los otros que son hombres privilegiados agresivos y que si son denunciados siempre son culpables. No hay ingresos, ni oportunidades, ni trabajo para muchos de unos u otras.

Los hombres ejercen la violencia directa e indirecta sobre los otros hombres, sobre las mujeres y sobre los menores. Por lo general, cuanto más abajo están en la jerarquía, más violencia soportan los hombres; cuanto más arriba, más ejercen; unas formas de violencia entre hombres que casi nunca son tomadas en cuenta. Cada vez se identifican más formas de violencia directa y cercana contra las mujeres y cada vez más sutiles, mientras que al mismo tiempo se tienen menos en cuenta las violencias sistémicas y en especial las que sufren los otros hombres. Las mujeres nunca ejercen ninguna violencia sobre nadie, o eso dice la política. Esta construcción de discursos y de artefactos políticos también beneficia por sistema a los hombres que sufren menos violencia, que dada su posición tienden a legitimar la estructura social que les beneficia y que acumulan menos cólera que procesar y bien dirigir contra sus opresores, si acaso los tienen.

La policía y el sistema judicial hacen el resto, maltratando a hombres y mujeres. Me temo que se tiende a punir en función de las características de la acusación y del acusado, no de los hechos. El proceso es preocupante. No es absoluto seguro que esté disminuyendo “la violencia contra las mujeres”. Tampoco ninguna otra violencia. Se fomenta la asociación entre la exclusión, la inmigración, la pobreza, la criminalidad y el sistema penal, mientras aumenta la población reclusa.

A grandes rasgos la estructura social favorece que los hombres situados más arriba de la jerarquía social tengan más relaciones sexuales con más mujeres, como formas de apropiación patriarcal; mientras que los situados en las posiciones inferiores la apropiación es más difícil, aunque se los incite a tener un gran deseo sexualy muchas relaciones (con pareja estable eso significa trabajo para la mujer); algunos hasta se venden, otros son carne de cañón, carne de prisión. No dispongo de estudios, pero además del deseo de posesión fetichista, de la frustración sexualo de otras derivas, supongo que a cuanto más ingreso, más cliente de prostitución, implícita o explícita.

A las mujeres les es impuesta una difícil combinación de frialdad-provocación y de pasividad-excitación que a menudo las lleva a atolladeros. Una educación restringida, mezcla de culto y de odio en relación al cuerpo, a la fuerza y a la sexualidad no fomenta ni el deseo ni el placer, ni tampoco el control de las situaciones. La sexualidad es presentada como un tabú y una liberación, como un deseo desenfrenado y una obligación, como algo incentivado y prohibido, como amor y violencia; se imponen tendencias contradictorias. La falta de ingresos, de recursos o la posición social de debilidad relativa respecto los hombres las lleva a aceptar o a buscar relaciones sin deseo afectivo o sexual.

Al contrario de los hombres, la estructura social favorece que las mujeres situadas más arriba de su jerarquía tengan menos relaciones sexuales con menos hombres, si así lo quieren, que sean más difíciles de apropiar, mientras que las mujeres de abajo tengan más relaciones sexuales con más hombres. Dicen que ser promiscua (fácil, guarra o puta barata) es de clase baja. Abajo hay el sin techo, la loca de los gatos, el sin papeles y la prostituta.

Luego hay faunos, transformistas, magos y otros como yo, que se pasean por las dimensiones y sus intersecciones. Siempre he querido hacer públicas mis historias de juventud, como un seguido de transmutaciones y permutaciones partiendo de la tradición de los libertinos del SXVIII y demás literatura (el doctorado en Economía no ha sido posible, lxs agentes del neoliberalismo y del feminismo institucional me lo han impedido; eso o mis locuras); lo quería hacer público en otro contexto.

Hay que apartarme: lo que digo tiene demasiado sentido. Por ejemplo: hay que invertir, crear empleo, aumentar la parte de salarios y reestructurar los tiempos de trabajo capitalistas y domésticos. ¡Que me detengan!

1000 días: lo de Assange no es nada, a ver si me alcanza.

C’est fini !

 

Bibliografía

[…]

Qué pereza!

980 días

980 días implicado pero no imputado de un crimen por una denuncia sin sentido.

980 jours mis en cause mais pas mis en examen accusé d’un crime à cause d’une plainte sans sens.

980 days accused but not imputed accused of a crime because a complaint with no sense

Maltrato sobre maltrato, insultos sobre insultos, agresiones sobre agresiones, exclusiones sobre exclusiones. Este es el trato que recibimos los otros como yo.

29 agosto 2011 – 29 agosto 2012: 366 días.

29 agosto 2012 – 29 agosto 2013: 365 días.

29 agosto 2013  – 31 diciembre 2013: 125 días.

1 enero 2014 – 4 junio 2014: 124 días.

Total: 980 días.

Moral, ethics, commitment one

<< Moral without ethics is immoral. >>

<< How can someone defend a moral position if he or she has no ethics? >>

<< Commitment one: act only according to that maxim whereby you can realize your particular autonomy and freedom without impeding other people particular autonomies and freedoms. On the frontier there is politics (and political economy). >>

 

<< La moral sin ética es inmoral >>

<< ¿Cómo alguien puede defender una posición moral si no dispone de ética? >>