Notas adicionales a un modelo simplificado capitalista-patriarcal

Bernat Parias, 17 de julio, versión 1 (a revisar)  [ahora no, estoy agotado]

 

Con un esquema similar al de las notas anteriores, en estas notas hago algunos comentarios adicionales relativos a la medición del valor de la producción, del consumo, del trabajo y del valor añadido. Como a mi conocer mis intuiciones nunca antes han sido expuestas en estos términos y aunque haya revisado los resultados, espero no equivocarme.

Mi propuesta se ha de entender como la exposición de un enfoque analítico, de un método de investigación y de algunos esquemas de estudio; en  notas o papeles próximos, presentaré algún modelo más simple y determinado.

Las relaciones de producción de la economía son

1)    (Z, IA, LK)

2)    (QW, CW, LDW)

3)    (QB, CB, LDB)

Donde Z es la producción capitalista, IA los bienes de capital utilizados y LK el trabajo total en el sector capitalista; QW y QB es la producción en la economía doméstica en los hogares trabajadores y capitalistas respectivamente, CW y CB los bienes de consumo utilizados como medios de producción domésticos y LDW y LDB el trabajo doméstico.

  1. Representación y evaluación de la economía capitalista

La producción y el reparto en la economía capitalista se pueden medir y representar de manera alternativa con las ecuaciones siguientes, representando pZ el precio del bien capitalista, wK el salario unitario, RK el beneficio total, IK los bienes de capital utilizados en la producción y rK el tipo de beneficio

4)    pZZ =pZIK + RK + wKLK

5)    RK = rK(pZIK)

Todos los medios de producción domésticos CW siempre son circulantes, solo intervienen en un proceso productivo. Si todos los bienes de capital IK son circulantes, en este caso su cantidad y valor es igual a su valor amortizado IA.

6)    IK = IA

Las cantidades capitalistas

7)    Z = I + C

8)    I >= IA

9)    C = CW + CB

Siendo I la inversión total y C el consumo. El excedente efectivo capitalista EK se define como

10)     EK = Z – IA – CW

Con sW la propensión a ahorrar del conjunto de los hogares trabajadores, se tiene

11)     pZCW = (1 – sW)wKLK

Luego, por 4, 10 y 11

12)     RK = pZEK – sWwKLK

La variable de distribución de ingresos fundamental de la economía capitalista retenida es

13)     dK = RK/wKLK

 

  1. Representación y evaluación de la economía doméstica

La producción doméstica total es Q, CWH es el consumo de la clase hombre trabajador, CMW el de la clase mujer trabajadora, CBH el de los capitalistas y CMB el de las mujeres de los capitalistas.

14)     Q = QW + QB

15)     QW = QWH + QMW

16)     QB = QBH + QMB

El tiempo de trabajo se mide con L el trabajo total, LD el trabajo doméstico, LDW el trabajo doméstico del conjunto los hogares trabajadores, LDB el de los hogares capitalistas; los subíndices WH, BH denotan a los hombres trabajadores y capitalistas y los subíndices MW y MB a las mujeres trabajadoras y capitalistas:

17)     L = LK + LD

18)     LK= LKWH + LKMW

19)     LD = LDW + LDB

20)     LDW = LDWH + LDMW

21)     LDB = LDMB

22)     LW = LK + LDW = LKWH + LKMW + LDWH + LDMW

Toda la población es adulta, no hay menores de edad, ni defunciones ni nacimientos. La población total es

23)     N = WH+ MW + BH + MB

Dadas estas especificaciones, nos podemos preguntar acerca del valor de la producción (Z, Q), del trabajo (LK, LD), del consumo (CWH, CMW, CBH, CMB), de los medios de producción (IA, CW) y del valor añadido neto (R, RK, RD). Retomando las ecuaciones 15 y 20 y con CWH los bienes de consumo adquiridos por los hombres trabajadores y CMW por las mujeres trabajadores

24)     VD(QW) = VD(QWH) + VD(QMW)

25)     VD(LDW) = VD(LDWH) + VD(LDMW)

26)     VD(CW) = VD(CWH) + VD(CMW)

Empezando por los hogares trabajadores (dejando por el momento de lado los hogares capitalistas) y teniendo en cuenta que los valores simbolizan valores agregados en tanto que clases-género, valores que para algunos hombres o mujeres pueden diferir, en función de las características del hogar, por ejemplo, si son solteros o casadas, en las notas anteriores escribía

Esquema de evaluación 1

27)     VD1(QW) = VD1(CW) + VD1(LDW)

28)     RW1 = VD1(LDW) – VD1(QW(LDW)) = VD1(LDW – QW1(LDW))

29)     RW2 = 0

De donde

30)     VD1(QW) = VD1(CW) + VD1(QW(LDW)) + RW1

VD(QW1(LDW)) puede representar la correspondencia entre el valor incorporado por el trabajo doméstico VD(LDW) y el valor de la cantidad de bienes de consumo que las relaciones de reparto domésticas asignan a este trabajo (en la economía capitalista, el salario). En otros marcos analíticos también puede representar el coste de reposición (o de subsistencia) asociado al trabajo LDW.

Se puede alegar que esta formulación contiene una defensa de la teoría del valor trabajo como origen del valor añadido doméstico neto RDW. No necesariamente, cambiando las ecuaciones 27-28 por 31-31 también se puede establecer

Esquema evaluación 2   

31)     VD2(QW) = VD2(CW) + VD2(QW(LDW)) + RW1

32)     RW1 = rWVD2(CW)

33)     RW2 = 0

En este caso, el valor añadido neto RW1 se representa como una tasa de retorno (o apropiación) rW positiva (no negativa) respecto el valor de los medios de producción utilizados VD2(CW).

A partir del esquema 2 se puede afirmar que, bajo determinadas hipótesis, a mayor rW le corresponde un menor VD2(QW(LDW)) (y al revés) y también que los valores de RW2 y de VD2(CW) no tienen por qué mantenerse constantes para cada par (rW2, VD2(QW(LDW))).

Quedaría pendiente la discusión sobre el origen o la fuente de dicho valor añadido neto. Es bien sabido que pueden encontrar enfoques discordantes. Al final de estas notas incluyo algunos comentarios al respecto así como sobre la determinación del valor añadido neto a partir de los conceptos de excedente y de consumo de subsistencia. No hay ninguna razón por la que en general se pueda afirmar que RW1(2) = RW1(1).

Teniendo en cuenta los esquemas 1 y 2 se puede definir un tercer esquema como combinación de los dos anteriores, que se obtienen como casos extremos cuando o rW3 = 0 o VD3(LDW – QW3(LDW)) = 0.

Esquema de evaluación 3

34)     VD3(QW) = VD3(CW) + VD3(QW3(LDW)) + RW3

35)     RW3 = rW3VD3(CW) + VD3(LDW) – VD3(QW3(LDW)) = RW31 + RW32

En este caso el valor añadido neto se compone tanto de un porcentaje de valor suplementario o potencial rW3VD3(CW) de los medios de producción como de un mayor valor aportado por el trabajo respecto la evaluación social del trabajo doméstico (el valor del consumo QW3(LDW) que a este trabajo corresponde).

En muchos sentidos, este esquema es parecido al esquema 2; la principal diferencia es que en el caso anterior el valor del trabajo doméstico es siempre igual a su valor aportado. Como explico más adelante, este esquema se puede utilizar en el enfoque del excedente fijando QW3(LDW) como el consumo mínimo de subsistencia o incluso para desarrollar enfoques de “el valor o el precio justo”.

Como en el caso anterior, en general no se puede afirmar que los valores de RW3 y de VD3(CW) se mantienen constantes para cada par (rW3 , VD3(LDW) – VD3(QW3(LDW))).Bajo determinadas hipótesis el valor del uno y del otro varía en sentido contrario y existe un valor máximo y un valor mínimo (cero) para cada uno de ellos.

El argumento es más claro si se toma VD3(QW3(LDW)) fijo (por ejemplo, como valor del consumo de subsistencia); entonces, dada la relación negativa entre rW3VD3(CW) y VD3(LDW) se pone en evidencia que RW31 y RW32 constituyen dos explicaciones del origen valor alternativas (conflictivas, hasta cierto punto, exclusivas).

En un caso el valor añadido neto deriva del valor (potencial o no) asignado respecto el valor de los medios de producción utilizados; en el otro del valor suplementario incorporado por el trabajo dedicado respecto del coste (de subsistencia) de este trabajo.

Estos tres esquemas expresan tres maneras diferentes de conceptualizar y evaluar el valor social añadido. Ambas formulaciones son en varios sentidos equivalentes. Quedaría por ver cuáles las justificaciones analíticas, económicas y políticas de una y de otra. Para ello sería conveniente revisar la historia de las doctrinas económicas. Por ahora, que los eventuales lectores escojan la versión que prefieran.

El problema ante el que nos encontramos es que estos tipos de esquemas fueron propuestos para representar y estudiar las relaciones de producción y reparto capitalistas, que se rigen por el intercambio bienes-mercancías mediante los valores de cambio, el tipo de beneficio y el salario.

En consecuencia estos esquemas no están adaptados para representar las relaciones de producción y de reparto domésticas, regidas por la atribución y la asignación de cantidades de consumo y de trabajo.

Por un lado, a diferencia de la economía capitalista, el trabajo, la producción y el consumo doméstico no están mediados por el salario y los mercados de bienes de consumo (y sus precios); en la economía doméstica no existe beneficio.

Por el otro, esta inmediatez requiera una visión diferente de las relaciones entre la producción, la evaluación y el reparto. Es necesario proponer algunos esquemas y criterios para expresar estas relaciones y caracterizarlas.

Luego, pretendo justificar que existe un valor neto doméstico no negativo y que su reparto, asignación o apropiación está determinado por las relaciones patriarcales de la economía doméstica.

La primera opción es

Esquema de reparto doméstico 1 [4]

36)     VD(QWH) = HWH + VD(Q*WH)

37)     VD(QWH) = VD(HQW) + VD(QMW)

Donde VD(Q*WH) representa el valor de la producción que corresponde a la clase hombre trabajador, igual al valor de los medios de producción aportados, más el coste del trabajo doméstico realizado, más el valor añadido neto formado; HWH el valor correspondiente a la clase mujer trabajadora pero asignado o apropiado por la clase hombre trabajador y VD(HQW) la diferencia entre el valor del consumo de la clase hombre y de la clase mujer trabajadores (conocido si los porcentajes de consumo de cada clase-género son conocidos). Siendo

38)     QWH = HQW + QMW

En este caso las variables retenidas son el valor suplementario apropiado por los hombres trabajadores y el valor de su consumo adicional en relación a las mujeres trabajadoras.

Expresado en tasas

Esquema de reparto doméstico 1 bis [5]

39)     VD(QWH) = (1 + hWH)VD(Q*WH)

40)     VD(QWH) = (1 + hQW)VD(QMW)

La segunda opción es

Esquema de reparto doméstico 2 [6]

41)     VD(QWH) = HWH + VD(Q*WH)

42)     VD(QMW) = HMW + VD(Q*MW)

Por definición:

43)   VD(QW) = VD(Q*WH) + VD(Q*MW)

En este caso se representa una relación (un conflicto) de apropiación o de asignación de (el valor de) la producción entre las clases-género hombres y mujeres trabajadores, ambos grupos confrontados por la apropiación del valor correspondiente al otro. Es evidente que HWH y HMW están inversamente relacionados, con una forma que va a depender de VD(Q*WH) y de VD(Q*MW), es decir, del esquema y del criterio de evaluación retenidos.

Expresado en tasas

Esquema de evaluación y reparto doméstico 2 bis [7]

44)     VD(QWH) = (1 + hWH)VD(Q*WH)

45)     VD(QMW) = (1 + hMW)VD(Q*MW)

46)   VD(QW) = VD(Q*WH) + VD(Q*MW)

La tercera opción es, expresada directamente en tasas

Esquema de reparto doméstico 3 [8]

47)   VD(QW) = (1 + r)(VD(CW) + VD(Q(L WH)))

48)     VD(QWH) = (1 + rWH)(VD(CWH) + VD(Q(LWH)))

49)     VD(QMW) = (1 + rMW) (VD(CMW) + VD(Q(LMW)))

En este caso, expresado directamente en tasas, he modificado ligeramente el esquema de evaluación respecto 1-3 y la expresión del valor añadido, para retomar la forma clásica de salarios avanzados aplicada a la economía doméstica. El valor añadido neto se calcula como una tasa del valor de los medios de producción y el trabajo aportados a la producción. Con esta formulación también es posible justificar una relación negativa entre la evaluación del trabajo VD(Q(LMW)) y el valor neto h. Las tasas determinan el reparto del valor añadido entre las clases hombre y mujer trabajadores.

¿Por qué no primar esta formulación? Porque soy de la opinión que esta formulación, si bien da una expresión más directa del valor añadido neto, no permite expresar con tanta claridad los enfoques y análisis alternativos del valor social (y de sus conflictos) como el esquema analítico 3 permite hacerlo.

De todos modos, se ha de tener en cuenta que, en caso que el esquema de evaluación 1, 2 o 3 [5 o 7] estuvieran determinados, sería posible calcular los valores compatibles de h, hWH y hMW correspondientes al esquema [8]. Por lo que la utilización de [8] no es necesariamente incompatible con los esquemas 1-3 o [5] y [7].

En cuanto a las diferencias en el consumo, retomando el esquema de reparto patriarcal 1 [4, 5] se puede ver que

50)     VD(QMW) = VD(Q*MW) – hWHVD(Q*WH)

Definiendo

51)     HCW = CWH(LKWH) – CMW (LKMW)

52)     HDW = QW(LDMW) – QW(LDWH)

53)     HKL = LKWH – LKMW

54)     HDL = LDMW – LKMW

Se tiene que

55)     VD(HQW) = VD(CW(HKL)) + VD(QW(HDL)) + 2HWH

Es decir, el valor del consumo suplementario de la clase hombre trabajador sobre el valor del consumo de la clase mujer trabajadora deriva de la distribución de los tiempos de trabajo, de los salarios y de su destino, del valor doméstico neto correspondiente a la clase mujer apropiado por o asignado a la clase hombre trabajador y por supuesto de los criterios de evaluación retenidos de todos ellos, así como del valor añadido neto RW resultante del criterio de evaluación.

Mientras HQW, HKW, HDW expresan cantidades en base a términos físicos (materiales, tangibles o intangibles), HRW expresa un valor que a su vez depende de los criterios de evaluación de VD(HQH), VD(HDW), VD(HKW) y no está determinado por las cantidades físicas.

Como hemos visto, en la evaluación de HRW interviene además VD(CWH(HKL)), que a su vez depende de la producción (y evaluación) capitalista. Por lo tanto, para hacer una argumentación consistente sobre la producción y la evaluación económica, será necesario proporcionarse un esquema capitalista-patriarcal donde el salario jugará un papel de pivote del engranaje social clave.

En la economía doméstica podemos definir diferentes la variable de distribución del valor añadido en función del esquema de evaluación y del esquema de reparto retenidos, así como en la relación que se quiera hacer incapié.

Una primera opción

56)     dW1 = HW/VD(QMW)

O, mejor

57)     dWH1 = HW/VD(QMW)

58)     dMW1 = – HW/VD(QMW)

La segunda

59)     dW2 = RW/VD(Q(LDW))

La tercera

60)     dW3 = RWH/VD(Q(LDMW))

Con

61)     RWH = rWH(VD(CWH) + VD(Q(LWH)))

Para estudiar la distribución en cualquiera de estos sistemas propuestos (y sus posibles combinaciones) es necesario establecer un criterio de evaluación. Repitiendo las ecuaciones anteriores, por claridad, el esquema patriarcal 1 bis quedaría

Esquema de evaluación y de reparto patriarcal 1 [8]

62)     QW = QWH + QMW

63)     LDW = LDWH + LDMW

64)     CW = CWH + CMW

65)     VD(QW) = VD(CW) + VD(QW(LDW)) + RW

66)     RW = rWVD(CW) + VD(LDW) – VD(QW(LDW))

67)     VD(QWH) = (1 + hWH)VD(Q*WH)

68)     VD(QWH) = (1 + hQW)VD(QMW)

69)     VD(Q*WH) = VD(CWH) (1 + rW) + VD(LDWH)

70)      VD(QW) – VD(Q*WH) = VD(CMW) (1 + rW) + VD(LDMW)

Este esquema contiene 18 variables y 9 ecuaciones [QW, QWH, QMW, LDW, LDWH, LDMW, CW, CWH, CMW, VD(QW), VD(CW), VD(QW(LDW)), RW, rW, VD(LDW), VD(Q*WH), hWH y hQW].

Si se quiere determinar el sistema, se han de proponer ecuaciones suplementarias o supuestos simplificadores.

El objetivo es de desarrollar medidas sintéticas de la producción y de la distribución capitalista y doméstica. Un ejemplo gráfico sería el siguiente (en el gráfico represento vectores al azar, sin ninguna voluntad de generalidad).

Gráfico 1

grafico

El problema es que estas relaciones están expresadas en unidades de valor que en principio no son comparables; en principio dK y dW son inconmensurables.

Como las relaciones de producción y reparto domésticas interaccionan con las relaciones de producción y distribución capitalistas, en especial mediante los tiempos (la cantidad) de trabajo y los bienes de consumo que se adquieran con los salarios correspondientes, para hacer argumentaciones consistentes respecto la producción, la evaluación económica y las posibles medidas de la distribución será necesario proporcionarse esquemas analíticos que permitan estudiar las interdependencias entre las relaciones capitalistas y las domésticas y en los que el salario tendrá una posición clave de pivote del engranaje social.

 

  1. Representación y evaluación de la economía capitalista-doméstica

Dado que las cantidades capitalistas y domésticas y los valores capitalistas pueden ser observados directamente o mediante estadísticas e índices, una primera posibilidad simple e intuitiva sería utilizar el siguiente sistema

Estimación 1 de pQe1 [9]

71)     pZtZt = pZtIKt (1 + rKt) + wKtLKt

72)     pQe1QWt = pZtCWt(1+rKWt) + wKtLDWt

Si QWt, CWt y LDWt son conocidos, este sistema de ecuaciones nos permitiría calcular el precio estimado pQe1 de la producción doméstica QWt como el resultado de la agregación del valor de los insumos de QWt calculados a partir de los (índices de) precios, los salarios y el tipo de beneficio corrientes (pZt, wt, rKt) dividida entre la producción total.

Es evidente que este sistema corresponde a un sistema teórico siguiente, con características que han sido estudiadas en numerosas ocasiones, pero aplicadas al estudio del capitalismo

Esquema de capitalismo competitivo [10]

73)     pZZ = pZIK(1 + r) + wLK

74)     pQQW = pZCW(1+r) + wLDW

Este es un sistema clásico de interdependencia de precios, cantidades y variables de repartición. La igualdad de salarios y del tipo de beneficio entre sectores es la forma de representar una situación competitiva que es interpretada como un punto de referencia analítico o como una situación de hecho, en función de las doctrinas económicas.

Bajo ciertas hipótesis de viabilidad productiva sobre las relaciones entre la producción, los medios de producción y el trabajo empleados (las técnicas de producción), para todo conjunto de cantidades dado Z, IK, LK, QW, CW, LDW se observan ciertas propiedades.

Las cuatro variables (pZ, pQ, r, w) son reducidas a tres tomando los precios relativos. Con dos ecuaciones, el conocimiento de una variable de repartición, el tipo de beneficio (el salario), permite determinar los precios relativos y la otra variable de repartición, el salario (el tipo de beneficio). El tipo de beneficio máximo se puede calcular a partir del concepto del consumo de subsistencia mínimo expresado en cantidades físicas; el salario máximo cuando el tipo de beneficio es cero. Estos resultados ya han sido demostrados en numerosas ocasiones.

Por lo tanto, la estimación de pQe tan solo sería una estimación certera del valor de QW en los casos que también lo fuera del reparto doméstico (rD, LDWH, LDMW, CWH, CMW) o que el bien doméstico QW se produjera igual (fuera el mismo) que el capitalista Z. En principio no hay razón alguna para suponer que este caso sea ni relevante ni plausible.

A pesar de que pQe1 permite dar una primera estimación, darla por válida implicaría no solo asumir los posibles errores sobre el del valor de QW, sino también abandonar todo proyecto de análisis de las dinámicas propias de las relaciones de producción domésticas y patriarcales.

Para evaluar la producción doméstica y estudiar su repartición, pero sin abandonar los esquemas clásicos (y modernos) de interdependencia, es preferible utilizar un esquema de este tipo (se podrían hacer variaciones sobre el esquema de evaluación).

Esquema capitalista-patriarcal 1 [11]

75)     pZZ = pZIA(1 + rK) + wKLK

76)     pQQW = pZCW(1+rDW) + wDLDW

77)     QWH = (1 + hWH)Q*WH

78)     pQQ*WH = pZCWH(1 + rW) + wDLDWH

79)     QWH = (1 + hQW)QMW

80)     QW = QWH + QMW

81)     LWH = LKWH + LDWH

82)     V(LK) – wKLK = 0

83)     V(LDW) – wDLDW = 0

A partir de este esquema podemos evaluar la posibilidad de estimar los precios o el valor unitario, los salarios o la evaluación del trabajo y los tipos de retorno, de reasignación o de de apropiación.

Este esquema contiene siete variables de valores [pZ, pQ, rK, rDW, wK, wD y hWH], catorce variables de cantidades [Z, IA, CW, CWH, LK, LKWH, LDW, LDWH, LWH, QW, QWH, QMW, Q*WH y hQW] y siete ecuaciones. El sistema de ecuaciones tiene catorce grados de libertad.

Estimación 2 de pQe, rDWe, wDe y hWHe [12]

Suponiendo conocidas u observables de manera indirecta todas las variables de cantidades y las variables de valor capitalistas [pZ, rK, wK], quedaría por determinar [pQe, rDWe, wDe, hWHe y Q*WHe].

84)     pQeQWt = pZtCWt(1+rDWe) + wDeLDWt

85)     pQeQ*WHe = pZtCWHt(1 + rDWe) + wDeLDWHt

86)     QWHt = (1 + hWHe)Q*WHt

Como los tiempos de trabajo son conocidos, para toda combinación de tiempos de trabajo y retomando la expresión 11 se deben cumplir las dos expresiones siguientes

87)     pQeQWt = (1 – sWt)wKtLKt(1 + rDWe) + wDeLDWt)

88)     pQeQ*WHt = (1 – sWt)wKtLKWHt(1 + rDWe) + wDeLDWHt)

Por lo que el sistema quedaría determinado.

[INCLUIR SOLUCIONES]

Retomando las variables de distribución sintéticas de las notas anteriores, rescribiéndolas para ajustarlas al esquema de evaluación retenido (corrigiéndolas), en este caso quedaría

89)     eWH = (HWH – RK(WH))/pqQWH

Con

90)     RK(WH)/LKWH = RK/LK

91)     pqQWH = (1 + rWH)(pZCWH + wDeLDWH)

92)     dWH = HWH/pqQWH

Reordenando se tiene

93)     eWH = dWH – dK(1/(1 + rWK))(wKLKWH/((1 – sW)wKLKWH – wDLDWH)

94)     eWH = dWH – ydK

Que es una expresión, bajo las hipótesis convenientes, casi equivalente a la expresión de las notas anteriores. En el caso de la clase mujer trabajadora se tendría que

95)     eWH = – dWH – dK(1/(1 + rMW))(wKLKMW/((1 – sW)wKtLKMW – wDeLDWHt)

96)     eWH = – dWH – xdK

Relajando las asunciones sobre los datos conocidos, se puede plantear realizar la siguiente estimación

Estimación 2 de pZe, rKe, wKe, pQe, rDWe, wDe y hWHe [13]

En este caso nos preguntamos si es posible determinar el sistema tan solo a partir de la hipótesis que todas las cantidades son conocidas. En este caso, se pretende dar una evaluación de las variables económicas desligada de la evaluación del mercado; una evaluación diferente que ha de proporcionar una información también diferente.

En este caso tendríamos 8 variables y las ecuaciones anteriores

97)     pZeZt = pZeIAt(1 + rKe) + wKeLKt

98)     pQeQWt = pZtCWt(1+rDWe) + wDeLDWt

99)     pQeQ*WHe = pZtCWHt(1 + rDWe) + wDeLDWHt

100)QWHt = (1 + hWHe)Q*WHt

101)pQeQWt = (1 – sWt)wKtLKt(1 + rDWe) + wDeLDWt)

102)pQeQ*WHt = (1 – sWt)wKtLKWHt(1 + rDWe) + wDeLDWHt)

En este caso se podría incluir una norma de evaluación del trabajo doméstico en función del precio del bien doméstico de consumo y un consumo dado considerado de subsistencia QS

103)wDeLDW = pQeQS

Evaluando en relación a los salarios domésticos, los grados de libertad se reducen a uno

104)wDe = 1

[INCLUIR SOLUCIONES]

Esquema-estimación analítica capitalista patriarcal 2 [12]

En este caso, en principio no se considera conocido ni las variables de cantidades ni ninguna variable de valor y se intenta determinar el sistema analíticamente, a partir de hipótesis restrictivas y de ecuaciones suplementarias.

Suponiendo los coeficientes técnicos fijos (para todo par de técnicas viable dado)

105)zI = IA/Z

106)zL = LK/Z

107)qC = CW/QW

108)qL = LDW/QW

Retomando la expresión 11, fijada la propensión a ahorrar sW de los hogares trabajadores,

109)CW = (1 – sW)(wK/pZ)LK

También se debe cumplir que

110)CWH = (1 – sW)(wK/pZ)LKWH

Quedando los grados de libertad reducidos a ocho. Teniendo en cuenta estas expresiones se observa que la aportación de medios de producción por la clase hombre trabajador (y por la diferencia de la clase mujer trabajadora) en relación  mantiene una proporcionalidad con los coeficientes técnicos y la estructura de la producción

111)CWH/LKWH = (qC/zL)(Z/QW)

Tomando como conocidos los porcentajes de dedicación de trabajo a la economía capitalista y a la economía doméstica de la clase hombre trabajador, tales que

112)hLK = LKWH/LK

113)hLD = (1 – LDWH)/LDW

El sistema tiene seis grados de libertad. Estos dos supuestos significan que la clase hombre trabajador dedica un porcentaje de trabajo fijo respeto el trabajo (y la producción) capitalista y patriarcal (también la clase mujer trabajadora). Por 87 se cumple que

114)LWH = hwLKLK + hwLDLDW

Por 91, 95 y 99 se cumple que

115)CWH =  (1 – sW)whLKzL Z

La aportación de la clase hombre trabajador queda determinada una vez determinada la producción Z. Fijar su porcentaje respecto la producción doméstica total QW, también implica determinar la estructura de la producción(Z/QW), a menos que se considere que la propensión a ahorrar de los hogares trabajadores pueda ser variable.

Dado que en este caso no quiero proponer algunas ecuaciones que permitirían determinar la producción y su estructura, en este caso para simplificar voy a suponer que la producción Z y QW son conocidas, por lo que al sistema le quedarían cuatro grados de libertad.

Tomando los valores unitarios relativos o fijando un precio o valor de referencia, en este caso el valor unitario (evaluación del coste) del trabajo doméstico

116)wD = 1

Quedan tres grados de libertad.

Llegados a este punto es interesante fijar la cantidad considerada como el consumo mínimo de subsistencia QS.

Si consideramos que las clases hombre y mujer trabajadores consumen el consumo de mínimo de subsistencia es sistema queda determinado. Entonces, es posible evaluar el excedente máximo del sistema Emax, que se observa cómo el exceso de producción máximo de Z respeto IA y CW., es decir, el excedente de la producción de la economía doméstica es cero.

Esto no implica que a la clase hombre trabajador no se le asigne (no se apropie) de un valor correspondiente a la clase mujer trabajadora. Puede haber una reasignación de valor, pero sólo hasta llegar hasta el consumo de subsistencia, por lo que, de alguna manera, toda la posible ganancia de la clase hombre trabajador, podría ser atribuida como ganancia de la clase hombre capitalista.

En cambio, si el consumo de la clase hombre trabajador se sitúa por encima del consumo de subsistencia (del consumo de la clase mujer trabajadora), entonces sí que se podría hablar de un excedente doméstico, por unas cantidades y valor a determinar, en función del reparto o la asignación patriarcal.

117)E = (Z – IA – CW(hWH), QW – (hQW + 2QS))

118)E = (EK, ED)

Se cumple que

119)R = pZEK + pQED

120)R = rKIAK + hQWpqQS

Es decir, el valor añadido neto total máximo es igual al valor del excedente, que es igual al beneficio capitalista más el valor del exceso de consumo de la clase hombre trabajador sobre la clase mujer trabajadora.

Otra opción sería fijar el consumo de subsistencia (el consumo de las mujeres trabajadoras) e intentar determinar el excedente efectivo y su valor por rK o hWH.

Conclusiones

En estas notas he intentado justificar la realización de un valor añadido neto no negativo, la posibilidad de evaluarlo bajo ciertas hipótesis restrictivas, dado un esquema de producción y reparto doméstico. Considero que, hasta cierto punto, los objetivos han sido alcanzados.

Estos métodos deberían proporcionar una primera aproximación para realizar estudios más completos del funcionamiento económico, teniendo en cuenta las relaciones capitalistas, domésticas y patriarcles. Las limitaciones de estas notas se han de entender en función de los bastos objetivos ambicionados.

Para hacer un estudio completo, en primer lugar se debería incluir los hogares capitalistas y su funcionamiento.

La ampliación de estas notas pasa por la inclusión de la producción de seres humanos adultos en los esquemas económicos, proyecto a pretendo realizar en un futuro próximo.

Por supuesto, estas son unas notas fundadoras para futuros trabajos; para estudiar las propiedades de estos sistemas y para demostrar la existencia de soluciones no negativas únicas sería necesario unas investigaciones analíticas y matemáticas más extenso que superan de mucho las posibilidades de estas notas.

Algunas referencias bibliográficas adicionales

Argemí, Lluís; Torrent, R. (1986): “Esquemas de interdependencias y visiones teóricas”, CE, vol. XIV, 365-404.; Argemí y Torrent (1987): “Cuatro notas sobre esquemas de interdependencia y visiones teóricas”, CE, vol. 15, n. 42, 161-172.

Leijonhufvud, A y Wolfson, L., “Mr. Keynes y los modernos”, Desarrollo Económico, Vol. 39, No. 156, (Jan. – Mar., 2000), pp. 499-518  [por qué no].

Harcourt, G. C. y Cohen, A. J., “ Retrospectives: Whatever Happened to the Cambridge Capital Theory Controversies?”,  The Journal of Economic Perspectives, Vol. 17, No. 1 (Winter, 2003), pp. 199-214  [por qué no].

 

 

Notas sobre un esquema simplificado capitalista-patriarcal

Bernat Parias, 30 de junio 2014

Presento unas notas sobre un esquema muy simple, una modelización en base a algunos supuestos simplificadores, un ejemplo que supongo que ya se ha hecho, pero yo nunca la he encontrado.

Consideramos una economía compuesta por un sector capitalista organizado por las relaciones de mercado y un sector doméstico organizado por las relaciones de parentesco. Sólo se producen dos bienes, una mercancía capitalista y un bien doméstico que no es comercializado.

Las funciones de producción de esta economía son representadas por los triples:

(1)      (Z, IA, LK)

(2)      (Q, C, LD)

Donde el sector capitalista es representado con Z la producción capitalista, IA los bienes de capital utilizados en la producción y L el trabajo capitalista empleado; el sector doméstico con Q como la producción, C el consumo capitalista que es utilizado como medios de producción domésticos y LD como el trabajo doméstico dedicado a Q.

Es decir, el bien capitalista es utilizado como bien de capital en el sector capitalista para la producción corriente, como bien de inversión para la producción futura y como bien de consumo que a su vez es utilizado como medio de producción en el sector doméstico. El único bien apto para el consumo humano es el bien Q producido en la economía doméstica. Toda la producción doméstica se dedica al consumo.

Los individuos de esta economía son categorizados en función del género, hombre y mujer, y de la clase social, capitalista y trabajador. Hay el mismo número de hombres y de mujeres, asumiendo por hipótesis todos y todas casados mediante la institución del matrimonio heterosexual. Para simplificar, no hay nacimientos, ni defunciones, ni menores de edad, ni dependientes.

Se da una división social del trabajo estricta: las mujeres sólo trabajan en el sector doméstico, los hombres trabajadores sólo en el sector capitalista. Los hombres capitalistas son los propietarios de los bienes de capital (los medios de producción), obtienen el beneficio y no trabajan.

El valor de la producción capitalista se compone del valor de los bienes de capital utilizados, de los salarios pagados y del beneficio. La producción se destina a consumo o inversión. La inversión es igual o mayor a los bienes de capital utilizados. Con W los salarios pagados, B el beneficio, p el precio, C el consumo, I la inversión, CW los bienes de consumo adquiridos por los trabajadores y CB los adquiridos por los capitalistas. Todos los salarios se destinan a consumo:

(3)      W + B = p*(Z – IA)

(4)      Z = C + I

(5)      I >= IA

(6)      C = CW + CB

(7)      p*CW = W

La producción doméstica Q puede separarse entre la producción de los hogares donde el hombre es capitalista QB y los hogares donde el hombre es trabajador QW. También puede separarse en función del género del consumidor de la producción, hombre CH y mujer CM. Cruzando ambos criterios se puede separar por las características del hogar y del género. Se tiene que:

(8)      Q = QW + QB

(9)      Q = CH + CM

(10)  QW = CWH + CM1

(11)  QB = CBH + CM2

El trabajo total que se efectúa en esta economía es el trabajo capitalista realizado por los hombres trabajadores WH y el trabajo doméstico realizado por las mujeres M en los hogares, sea de un hombre trabajador M1 o de un hombre capitalista M2. Todos los hombres trabajadores realizan el mismo tiempo de trabajo, obtienen el mismo salario y tienen el mismo consumo; todas las mujeres M1 en los hogares de los hombres trabajadores realizan el mismo tiempo de trabajo y tienen el mismo consumo.

(12)  L = LK + LD

(13)  LK = LWH

(14)  LD = LM

(15)  LM = LM1 + LM2

Sobre este modelo nos podemos hacer algunas preguntas acerca del valor de la producción capitalista y doméstica y de su reparto, del valor del trabajo y de su reparto y del valor añadido y de su reparto.

Voy a suponer dada una medida del valor VD para la producción, el trabajo y los medios de producción domésticosde manera que en el hogar del hombre trabajador tenemos las siguientes ecuaciones de producción y de consumo. Hay que señalar que en esta economía tan solo los hombres trabajadores y sus mujeres realizan trabajos fundamentales para la reproducción social:

(16)  VD(QW) = VD(CW) + VD(LM1)

(17)  VD(QW) = VD(CWH) + VD(CM1)

Por un lado el valor de la producción es igual al valor de los medios de producción empleados, VD(CW), más el valor de trabajo dedicado, VD(LM1); por el otroel valor de la producciónes igual al valor del consumo del hombre trabajador y el de su mujer. Haciendo la diferencia entre el valor del consumo del hombre y el valor aportado por élcon los medios de producción domésticos se obtiene el valor neto doméstico R, que también es igual al valor añadido por la mujer menos el valor de su consumo:

(18)  R = VD(CWH) – VD(CW) = VD(LM1) – VD(CM1)

Gracias a este criterio de evaluación doméstico, todavía por discutir, podemos observar que en esta economía hay dos relaciones de distribución o de reparto fundamentales, la primera entre los salarios y los beneficios y la segunda entre el valor neto doméstico y el valor del consumo de las mujeres en los hogares de hombres trabajadores:

(19)  dK = B/W

(20)  dD1 = R/VD(CM1)

Sobre estas bases nos podemos plantear criterios para evaluar el reparto del trabajo, de la producción y del consumo en esta sociedad. El problema es que las relaciones de distribución dK y dD1 están expresadas en unidades de valor que no tienen por qué ser homogéneas y no está definido si se puede operar con ellas, una depende del valor capitalista de producción y de mercado y la otra del criterio de evaluación doméstico.

En términos físicos, se puede comparar el trabajo realizado con el consumo, pero esta comparación obvia la inversión y los bienes de capital que son propiedad de los hombres capitalistas:

(21)  uWH = LWH/CWH

(22)  uM1 = LM1/CM1

(23)  uWB = LBH/CBH

(24)  uM2 = LM2/CM2

Definiendo una tercera unidad de valor homogénea Vf que permita comparaciones entre los valores capitalistas y los valores domésticos se pueden establecer otras medidas para evaluar la distribución.

Con esta unidad de valor las relaciones fundamentales de distribución (19) y (20) quedan expresadas en unidades de valor homogéneas:

(25)  dKf = Vf(B)/Vf(W)

(26)  dD1f = Vf(R)/ Vf(CM1)

En concreto es interesante hacer comparaciones entre el valor añadido neto capitalista y el doméstico y el valor del consumo.

Para el hombre trabajador podemos definir un índice de reparto e:

(27)  eWH = Vf(B)/Vf(CWH)

Por (18) se tiene que:

(28)  Vf(CWH) = Vf(CW)+ Vf(R)

Sustituyendo la expresión (28) en la (27) y operando:

(29)  eWH = [Vf(B)/Vf(CW)]*[1 – Vf(R)/(Vf(CW) + Vf(R))]

Definiendo la relación entre el consumo de hombres trabajadores y de sus mujeres,

(30)  x = Vf(CM1)/Vf(CWH)

y teniendo en cuenta las expresiones (7), (25) y (26) se obtiene que:

(31)  eWH =dKf*(1 – dD1f*x)

Si el consumo del hombre trabajador es igual al de su mujer:

(32)  eWH =dKf*(1 – dD1f)

Es decir, la relación entre el beneficio y el valor del consumo del hombre trabajador depende tanto de la relación entre el beneficio y el salario como de la relación entre el valor neto doméstico consumido por él y el valor del consumo de su mujer (eventualmente, el consumo de subsistencia).

En consecuencia, la distribución doméstica disminuye el efecto sobre el hombre trabajador de la distribución capitalista. A mayor valor neto consumido por el hombre en el hogar, menor es el impacto de la distribución capitalista sobre él.

Para la mujer del hombre trabajador:

(33)  eM1 =dD1f

Un posible criterio de equidad para el reparto entre el hombre trabajador y su mujer podría ser:

(34)  eM1 =eWH

O lo que es lo mismo, con igual consumo:

(35)  dD1f =dKf/(1 + dKf)

Con este criterio, se puede mejorar la distribución doméstica y capitalista: a medida que la distribución doméstica mejorara para la mujer en relación al hombre, al mismo tiempo la distribución capitalista mejoraría para los salarios (hombres trabajadores) en relación a los beneficios (hombres capitalistas), hasta, en el límite, poder llegar ambas a cero.Quedaría por ver qué pasa con los hogares capitalistas y la inversión.

Este es un modelo muy simplificado con una división social del trabajo muy estricta, pero que se puede generalizar para tener en cuenta situaciones en las que tanto los hombres como las mujeres trabajen en la economía capitalista y la doméstica, con individuos solteros o casados, heterosexuales u homosexuales.

Lo relevante es que se establecen dos dimensiones de producción y de reparto, sobre la que se pueden definir dos ejes de distribución: uno capitalista y otro doméstico, desde el punto de vista analítico poco importa cuál sea la división social del trabajo entre hombres y mujeres.

Para pasar de un modelo como este, a un modelo en que tanto los hombres como las mujeres pueden trabajar el mismo tiempo por igual salario en el sector doméstico y en el sector capitalista, un criterio estratégico clave sería mejorar a favor de los salarios la relación fundamental de distribución capitalista dK. O por lo menos no empeorarla con mayores aumentos de la parte de beneficios sobre la de los salarios, como viene sucediendo en los últimos 30 o 40 años.

Si tanto el hombre como la mujer trabajan en el sector doméstico y en el capitalista, pero el hombre consume parte del valor añadido neto producido por su mujer, el índice de reparto del hombre trabajador es (31) y el de la mujer:

(36)  eM1 = dKf*(Vf(CW)/Vf(CM1))+ dD1f

(37)  eM1 = dKf*y + dD1f

Dadas las ecuaciones (31) y (37) una estrategia virtuosa sería aquella que disminuye al mismo tiempo el valor de dKf y dD1f: para el hombre trabajador suponen renuncias a la distribución doméstica que son compensadas, al menos en parte, por una distribución capitalista más favorable para él; para la mujer trabajadora implica a su favor una mejor distribución doméstica y capitalista. Una negociación entre hombres y mujeres trabajadoras sería posible, ambos grupos pueden ganar, las mujeres más.

En cambio, en una situación en que la distribución capitalista empeora para los trabajadores, este deterioro podría ser superior a las posibles mejoras en la distribución doméstica para las mujeres, por lo que las mujeres trabajadoras no verían su distribución total mejorar y quizá la verían empeorar. Para los hombres trabajadores tanto la distribución capitalista como la doméstica empeoraría. Además, unos menores salarios también se pueden traducir en una mayor carga de trabajo doméstica, sea este realizado de manera equitativa por los conyugues o no. La imposibilidad de una negociación entre hombres y mujeres trabajadoras podría abocar a ambos grupos hacia peores situaciones de trabajo, de ingreso y de consumo.

Si se quisiera hacer un modelo menos simple, se podrían tener en cuenta las diferencias salariales y de condiciones de trabajo entre hombres y mujeres; o por niveles de formación, por discapacidades o por otros criterios. El funcionamiento de unos hogares, de solteros o casados, pueden depender del nivel de formación de los conyugues, de su tasa de actividad, de paro y de su salario. En algunos hogares los dosconyugues pueden trabajar en el sector capitalista y en el doméstico, mientras que en otros hogares se puede dar una división del trabajo por género más marcada. En estas notas no incluyo estas variantes más complejas.

Sobre las bases de este modelo no hay ningún problema en definir la situación de un individuo soltero, hombre o mujer. Cuando se es soltero, toda la producción doméstica revierte sobre uno mismo, no hay intercambio ni reparto y si acaso hay valor añadido neto, este es siempre apropiado por el productor. También es cierto que al estar soltero todo el valor de los bienes de consumo capitalistas revierten también en uno mismo, no se reparten con ningún conyugue. La diferencia entre un soltero y un casado se daría en el reparto de los tiempos de trabajo doméstico, del gasto capitalista y del posible valor neto añadido.

En un mundo en el que no existiera reparto doméstico, donde el productor doméstico se apropiara de toda la producción doméstica, la relación ente el beneficio y el valor del consumo de un individuo cualquiera sería también:

(38)  e =dKf*(1 – dDf)

Todo dependería de los tiempos de trabajos capitalistas y domésticos, del salario y de los bienes de consumo para utilizar como medios de producción domésticos que se pudieran adquirir con dicho salario y del posible valor neto doméstico generado.

Por lo tanto, para ir más lejos sería interesante tener en cuenta los tiempos de trabajo capitalistas y domésticos. También añadir el concepto analítico del salario de subsistencia, que a determinados efectos podría suponerse igual al consumo de las mujeres en hogares trabajadores o, alternativamente, igual al consumo de los hombres trabajadores.

Esto no son más que unos esbozos. Para tener un modelo capitalista-patriarcal más completo se tendría que incluir el consumo capitalista y sus hogares respectivos, la formación de la inversión, el ahorro, la posibilidad que los trabajadores ahorren y el sistema monetario y financiero. Incluir el Estado, el sistema fiscal y las políticas económicas.También a los menores de edad, a los mayores y a los dependientes.

Es estudio de la sociedad y la economía capitalista-patriarcal es el estudio de la acumulación, del cambio técnico y de la explotación del medio ambiente. En los esquemas a proponer la inversión toma una plaza central. También se tendrían de tener en cuenta las posibles modificaciones en la producción y en la productividad permitiendo aumentos simultáneos de los salarios reales y de los beneficios reales (beneficio real es un concepto problemático, más que salario real).

En fin, para el sector capitalistasería interesante desarrollar un modelo multi-sectorial y para el sector doméstico proponer formalizaciones analíticas que permitan representar mejor sus particularidades.Este proceder nos obligaría a hacer algunos comentarios sobre (los límites) de las teorías de la producción, del valor y de los precios.

Quedaría pendiente entonces la discusión sobre los criterios sociales de evaluación y de reparto de la producción capitalista y de la producción doméstica.

Siendo ambiciosos, en el campo político cabria plantear una modificación muy sustancial de las relaciones de producción, mediante el control social de la inversión y el cambio en la asignación de los tiempos de trabajo y de la producción.

 

Algunas referencias bibliográficas

Bharadwaj, K. (1983), “OnEffectiveDemand: CertainRecent Critiques”, in Kregel (ed.), Distribution, EffectiveDemand and International EconomicRelations, London, McMillan, 1983.

Carrasco, C. (2000), El estudio del trabajo de mujeres y hombres: una aproximación teórica desde el enfoque reproductivo, Ponencia presentada a las VII Jornadas de Economía crítica Albacete , enero de 2000.

Delphy, C. (1982), Un féminisme matérialiste est possible, Nouvelles Questions Féministes, No. 4, Mon Dieu! C’est la révolution et je suis encoreen peignoir ! (AUTOMNE 1982), pp. 50-86

Minsky, H. (1983), “Notes on Effective Demand: Comment on Bharadwaj”, in Kregel (ed.), Distribution, Effective Demand and International Economic Relations, London, McMillan, 1983.

Pasinetti, L. (1985), Leçons sur la théorie de la production, Dunod, Paris (traduit parP. L. Romainet A. Bus).

Robinson, J. (1975), “The Unimportance of Reswitching”, The Quarterly Journal of Economics, Vol. 89, No. 1 (Feb., 1975), pp. 32-39. [Porrevisar].

Young, I. (198x), Beyond the unhappy marriage: a critique of dual systems theory, Women and revolution, pp 43-69.

 

Dos textosmíos

El machismo como mecanismo de control de género y de clase (1): consideraciones preliminares sobre las relaciones económicas y la jerarquía social

https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2013/01/25/el-machismo-como-mecanismo-de-dominacion-de-genero-y-de-clase-1-consideraciones-preliminares/

El machismo como mecanismo de dominación de género y de clase (2): estrategias y objetivos

https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2013/01/26/el-machismo-como-mecanismo-de-dominacion-de-genero-y-de-clase-2-estrategias-y-objetivos/

Notas 1Notas 2Notas 3

Notas 4Notas 5Notas 6Notas 7Notas 8Notas 9Notas 10Notas 11Notas 12Notas 13Notas 14

1000 días y 1000 noches

1000 días implicado pero no imputado. Feliz San Juan y buen solsticio de verano.

A ver si esto se acaba de una vez y puedo poner fin a más de 20 años de opresión y de vilipendio, resultado de una particular combinación de neoliberalismo, de machismo, de las relaciones patriarcales, del Estado y otros organismos, de la prostitución infantil, del mal uso o abuso de algunas sustancias y del feminismo institucional. Por lo menos, cerrar algunos temas.

Cuando tenía 15 o 16 años ya me enfrenté en parte a estas cuestiones, pero sin poder recordar o querer considerar muchos hechos relevantes. Las resolví de manera parcial y temporal con un enfoque más bien mítico y artístico. Los mitos, las artes o la filosofía no determinan de por sí el funcionamiento de la sociedad. Las condiciones materiales son fundamentales, por lo que decidí estudiar Economía y luego Economía Política.

Me he dado la libertad para transgredir las normas morales y algunas leyes, para conocer la inmoralidad admitida y para explorar otros espacios; pero siempre he intentado mantener ciertos criterios de justicia, quizá un poco laxa, quizá permitiéndome ir un poco más lejos para cumplir también una labor de crítica social.

Cada vez que hombres y mujeres me han negado ser una víctima, cada vez que me ha invisibilizado, cada vez que me han minimizado, insultado, ridiculizado, excluido, golpeado y silenciado, me han maltratado; durante más de 20 años. Cada vez que intenté hablar y se me mandó callar, se me violentó y las agresiones olvidadas se hundieron más en el inconsciente. La denuncia contra mí, sus tiempos y todas las implicaciones que está teniendo son también su expresión, al menos en parte.

Estos agravios han tenido mayor o menor importancia. Pocas veces se ha castigado a los responsables o yo no he pedido castigos: no le encuentro demasiado sentido al punir, si no es por causas mayores. Yo también he hecho algunas cosas incorrectas, unas cuantas, también he insultado, minimizado, ridiculizado y en alguna ocasión he agredido; también se me ha punido por ello, aunque no siempre.

En mi veintena, para tirar adelante, por curiosidad, saber, yo también me he beneficiado de la situación de debilidad relativade algunas mujeres, y con sus diferencias de algunos hombres. Aun con las dificultades, debo reconocer que he tenido bastantes ventajas y facilidades respecto otras muchas personas en Occidente. Por supuesto he sido favorecido respecto la mayoría de la población mundial, en gran medida como resultado de  las relaciones (neo, post)coloniales de la globalización.

En nuestro mundo bombardeado por los discursos mediáticos se imponen lógicas de alambre de espino material o inmaterial, como escribía alguien, con restricciones en aumento en la frontera y en el interior queriendo delimitar y regular aspectos crecientes de la vida humana. Se multiplican los dispositivos de control y de seguimiento para identificar y vigilar a los desalineados. Se fomenta que los propios ciudadanos denuncien a sus congéneres por cualquier nimiedad; todos con miedo, se observan entre ellos. El seguimiento por Internet permite atentados muy significativos a la privacidad y a la intimidad.

Al mismo tiempo se impulsan dinámicas de exclusión y de inclusión condicionada. A medida que la pirámide se verticaliza y hay menos posibilidades de promoción, las condiciones para escalar se restringen: se impone un gran cuidado sobre la imagen pública y las informaciones que son distribuidas, fomentando la hipocresía y la doble moral entre lo público y lo privado.

Para las posiciones sociales relegadas, esta recreación de atracción-rechazo tiene el objetivo de reprimir, normalizar, explotar y dominar a las clases proletarias y en paralelo legitimar a las clases, grupos o castas dominantes. En el puesto de trabajo, en la educación y en los espacios públicos se acrecienta la vigilancia de la palabra y del comportamiento, reforzando el control del grupo sobre cada individuo, avivado por el miedo a la exclusión, al castigo y “al qué dirán”.

El capital pone a disposición de la población discursos, productos y contenidos discordantes y a menudo opuestos, a la par que fomenta el enfrentamiento entre los partidarios de uno u otro punto de vista. En muchas ocasiones parece que tanto el pro como el contra, tanto el defensor como el opositor están prefijados con antelación.

De un modo u otro, los proclamas mediáticas son contradichas por la producción neoliberal. Se motiva la pornografía y sus detractores; los derechos de las mujeres se defienden con publicidad pornográfica y demás revistas, películas y series; se da una mayor inquietud por la sexualidad de los menores de edad y se condena la pedofilia, pero los cuerpos de las niñas son utilizados como reclamo comercial. La sexualidad, la desviación y la locura toman una posición exacerbada, ampliándose de manera simultánea el campo del tabú y de la transgresión permitida. A través de esta esquizofrenia generalizada, se extiende la medicalización y patologización de la población.

En Europa y en especial en España, mis análisis me llevan a afirmar que las masculinidades y feminidades hegemónicas colaboran en los hechos para establecer un sistema neoliberal y neopatriarcal en perjuicio de la mayoría de la población. Algunas aplauden mientras las mujeres se deprimen: si la parte de salarios es cada vez menor y hay menos trabajo, la gente se puede sacar los ojos compitiendo para conseguir el favor de los señores del patriarcado capitalista. En el proceso, los que más sufren son una parte de los nuevos nacidos y de los menores de edad.

Dentro de unas relaciones patriarcales, si algunas mujeres llegaran a poner en jaque al poder masculino capitalista, cosa que dudo, entonces los hombres capitalistas favorecerían el trabajo o comprarían a los hombres para que reprimieran a las mujeres, del mismo modo que utilizan la policía para reprimir a los trabajadores. Los hombres serían tan estúpidos y alienados de reprimir a las mujeres en vez de compartir las armas con ellas y atacar a los capitalistas (y una vez ganado quizá pegar alguna colleja a alguna mujer y a unos cuantos hombres).

En los próximos años podemos asistir a un efecto péndulo en las relaciones de géneros: después de unos años de políticas de corte feminista institucional, pueden venir políticas machistas institucionales, con el diseño necesario, pero todavía en prueba acorde al nuevo modelo social, que permita una cierta estabilidad temporal entre la promoción y la sumisión de las mujeres. Las nuevas leyes sobre el aborto todavía pendientes de aprobación serían indicativas de este proceder. Con el vaivén, se dificultarían las uniones estratégicas contra el patriarcado capitalista.

Respecto los hombres, el feminismo institucional neoliberal se basa en un equívoco: según el modelo consciente y explícito todos los hombres son iguales, pero de hecho no lo son. Teniendo en cuenta el modelo menos consciente o inconsciente e implícito, lo que sucede es que se asocia a hombre un “hombre medio” relativamente cercano al hombre blanco capitalista heterosexual formado y capacitado y el resto de hombres (la mayoría) se determina como inferior en grados y en jerarquías (no blancos, proletarios, no formados, homosexuales, discapacitados u otros).

En consecuencia, el modelo asocia a todos los hombres unos estatutos y unos privilegios superiores a los que goza la mayoría y al mismo tiempo no hace suficiente hincapié en los privilegios y enlos estatutos de una minoría. Por un lado el discurso lastima a la mayoría de hombres, a algunos poco, a otros más, más cuanto peor están, quienes por lo general reaccionan de forma estúpida contra el feminismo y las mujeres, haciéndose el macho o el hombre que no se sienten y no como deberían: contra el neoliberalismo y el feminismo institucional, afirmando que ellos también son un poco mujeres o discapacitados y vulnerables. Por el otro lado, el proceso y el discurso favorecen a una minoría de hombres, quienes establecen un ideal machista del supuesto hombre feminista. Esta distorsión permite mayores dosis de violencia sobre un porcentaje de ellos, más cuanto peor están.

El resultado es que unos hombres, mayoritarios, cada vez están peor mientras que una minoría de hombres está cada vez mejor. El aumento de las desigualdades, del reparto entre salarios y beneficios en favor de los segundos y el crecimiento de una pequeña porción de salarios desorbitados es una buena muestra de este proceso.

Respecto las mujeres, tanto el proceso como el discurso establecen un modelo-ideal de mujer con una promoción laboral y unos ingresos capitalistas neoliberales inalcanzables para la mayoría (y también un cuerpo), fomentando la frustración y la competencia entre ellas, así como el establecimiento de una casta femenina dominante.

Una educación basada en la represión de la fuerza, de las expresiones energéticas de cólera, las hace unas candidatas predilectas para explotar en la producción neoliberal presentada como la vía de liberación; sin protestar, esperando su promoción, si hay trabajo.

Desde la infancia y durante la vida adulta las mujeres son jerarquizadas en función de su formación y de su tasa de actividad capitalista y doméstica. A la mujer que protesta y se sale del guion se la detecta muy rápido y se la aparta: la violencia no es propia de las mujeres. La cólera reprimida o el amor impuesto al trabajo o las relaciones con los hombres las hace consumidoras compulsivas de psiquiatras y de farmacéuticas.

En cuanto a la formación de parejas y las relaciones sexuales, en especial las heterosexuales, tanto el proceso como el discurso favorece que una gran parte de mujeres se comporten como Bellas deseosas de casarse con la Bestia que, gracias al influjo del feminismo institucional neoliberal, se transformará en el príncipe-azul-hombre-feminista. Dado el inferior número relativo de hombres en la cúspide respecto las mujeres candidatas, las estructuras sociales promueven formas de prostitución por lo general implícita, ya sea en el campo afectivo o en el profesional.

Al resto de mujeres les va quedar conformarse con el resto, con una mayoría de hombres frustrados y resentidos por no ser lo “suficientemente hombres”, hecho que siempre va a poderse utilizar para excitarlos. En neoliberalismo legitima el capitalismo; el feminismo institucional fomenta que los conflictos sociales se concentren en las relaciones afectivas de pareja. A unas se les dice que siempre son víctimas indefensas y que si denuncian siempre tienen razón, a los otros que son hombres privilegiados agresivos y que si son denunciados siempre son culpables. No hay ingresos, ni oportunidades, ni trabajo para muchos de unos u otras.

Los hombres ejercen la violencia directa e indirecta sobre los otros hombres, sobre las mujeres y sobre los menores. Por lo general, cuanto más abajo están en la jerarquía, más violencia soportan los hombres; cuanto más arriba, más ejercen; unas formas de violencia entre hombres que casi nunca son tomadas en cuenta. Cada vez se identifican más formas de violencia directa y cercana contra las mujeres y cada vez más sutiles, mientras que al mismo tiempo se tienen menos en cuenta las violencias sistémicas y en especial las que sufren los otros hombres. Las mujeres nunca ejercen ninguna violencia sobre nadie, o eso dice la política. Esta construcción de discursos y de artefactos políticos también beneficia por sistema a los hombres que sufren menos violencia, que dada su posición tienden a legitimar la estructura social que les beneficia y que acumulan menos cólera que procesar y bien dirigir contra sus opresores, si acaso los tienen.

La policía y el sistema judicial hacen el resto, maltratando a hombres y mujeres. Me temo que se tiende a punir en función de las características de la acusación y del acusado, no de los hechos. El proceso es preocupante. No es absoluto seguro que esté disminuyendo “la violencia contra las mujeres”. Tampoco ninguna otra violencia. Se fomenta la asociación entre la exclusión, la inmigración, la pobreza, la criminalidad y el sistema penal, mientras aumenta la población reclusa.

A grandes rasgos la estructura social favorece que los hombres situados más arriba de la jerarquía social tengan más relaciones sexuales con más mujeres, como formas de apropiación patriarcal; mientras que los situados en las posiciones inferiores la apropiación es más difícil, aunque se los incite a tener un gran deseo sexualy muchas relaciones (con pareja estable eso significa trabajo para la mujer); algunos hasta se venden, otros son carne de cañón, carne de prisión. No dispongo de estudios, pero además del deseo de posesión fetichista, de la frustración sexualo de otras derivas, supongo que a cuanto más ingreso, más cliente de prostitución, implícita o explícita.

A las mujeres les es impuesta una difícil combinación de frialdad-provocación y de pasividad-excitación que a menudo las lleva a atolladeros. Una educación restringida, mezcla de culto y de odio en relación al cuerpo, a la fuerza y a la sexualidad no fomenta ni el deseo ni el placer, ni tampoco el control de las situaciones. La sexualidad es presentada como un tabú y una liberación, como un deseo desenfrenado y una obligación, como algo incentivado y prohibido, como amor y violencia; se imponen tendencias contradictorias. La falta de ingresos, de recursos o la posición social de debilidad relativa respecto los hombres las lleva a aceptar o a buscar relaciones sin deseo afectivo o sexual.

Al contrario de los hombres, la estructura social favorece que las mujeres situadas más arriba de su jerarquía tengan menos relaciones sexuales con menos hombres, si así lo quieren, que sean más difíciles de apropiar, mientras que las mujeres de abajo tengan más relaciones sexuales con más hombres. Dicen que ser promiscua (fácil, guarra o puta barata) es de clase baja. Abajo hay el sin techo, la loca de los gatos, el sin papeles y la prostituta.

Luego hay faunos, transformistas, magos y otros como yo, que se pasean por las dimensiones y sus intersecciones. Siempre he querido hacer públicas mis historias de juventud, como un seguido de transmutaciones y permutaciones partiendo de la tradición de los libertinos del SXVIII y demás literatura (el doctorado en Economía no ha sido posible, lxs agentes del neoliberalismo y del feminismo institucional me lo han impedido; eso o mis locuras); lo quería hacer público en otro contexto.

Hay que apartarme: lo que digo tiene demasiado sentido. Por ejemplo: hay que invertir, crear empleo, aumentar la parte de salarios y reestructurar los tiempos de trabajo capitalistas y domésticos. ¡Que me detengan!

1000 días: lo de Assange no es nada, a ver si me alcanza.

C’est fini !

 

Bibliografía

[…]

Qué pereza!

Representación gráfica de las permutaciones de las categorías sociales: géneros, clases, razas y orientaciones sexuales (más permutaciones del mito)

Sobre una base con cuatro características o categorías ideales para definir estructuras para estudiar la sociedad se pueden representar individuos ideales. Estas cuatro características pretenden modelar y caracterizar cuatro relaciones sociales fundamentales, que toman consideración sistémica, a saber: el género, la raza, la clase y la orientación sexual.

La figura da una representación gráfica de los 16 casos o permutaciones posibles que se pueden obtener con estas categorías (ver artículo [1]).

Esta representación es más formal que el gráfico anterior, en este caso cada rotación corresponde a una permutación.

Esta representación no agota todas las formas posibles que se pueden hacer con estas figuras.

[1] https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2014/05/15/las-permutaciones-del-mito/

 

Permutaciones del mito 22 bis

Inversión

Permutaciones del mito 23

<< El horro cósmico, ancestral profanador de vivos y muertos, transmutante sideral del espacio y el tiempo. Dieciséis son los ojos. Treinta y dos son los ojos. Innombrable ente, asolador de la humanidad aguarda en dimensiones oblicuas de geometrías obscenas, descomponiendo los contornos de la historia y del olvido. >>

Abdul Alhazred, El Necronomicón

 

<< It was a terrible, indescribable thing vaster than any subway train—a shapeless congeries of protoplasmic bubbles, faintly self-luminous, and with myriads of temporary eyes forming and un-forming as pustules of greenish light all over the tunnel-filling front that bore down upon us, crushing the frantic penguins and slithering over the glistening floor that it and its kind had swept so evilly free of all litter. >>

—H. P. Lovecraft, At The Mountains of Madness

“Era un algo terrible, indescriptible, mayor que cualquier tren subterráneo, un conjunto informe de protoplasma burbujeante, tenuemente luminoso y con miríadas de efímeros ojos que se formaban y desvanecían constantemente como pústulas de luz verdosa cubriendo completamente el frente que llenaba el túnel y que estaba a punto de abalanzarse sobre nosotros aplastando en su camino a los desalados pingüinos y resbalando sobre el reluciente suelo que, junto con sus congéneres, había limpiado aviesamente de toda clase de basura.”

“Algo de aquel paisaje me recordaba las extrañas y perturbadoras pinturas asiáticas de Nicholas Roerich y las descripciones, aún más inquietantes, de la meseta de Leng, de perversa fama, que aparecenen el terrible Necronomicón del árabe loco Abdul Alhazred. Más tarde sentí haber examinado ese monstruoso libro en la biblioteca de la Universidad.”

file:///C:/Users/Bernat/Downloads/H.P.%20Lovecraft%20-%20En%20Las%20Montanas%20De%20La%20Locura%20-%20v1.0.pdf

 

 

Fiction

DSK m’agresse et essaye de me prostituer. Il fait le même avec une fille. La fille o après la  femme se prostitue avec DSK, il la viole et elle accumule des traumas. Par ailleurs, je suis chez-moi en train de me masturber : ce n’est pas parleur d’un droit à baiser, c’est plutôt l’interdiction.

En fin, je paye pour baiser avec cette femme et je m’arrête là où elle me demande. Si jamais, DSK payera son amende sans problème et je payerai avec 200 heures de travail ; heures pendant lesquelles DSK m’a exploité pour avoir ses profits (et payer les amendes : en effet, je paie aussi l’amende de DSK).

DSK au même temps finance des « féministes-arrivistes » qui vont faire qu’elles s’intéressent aux droits des femmes. Elles font voir qu’elles s’attaquent à DSK, mais ses attaques n’ont pas aucun effet sur lui. Soit qu’une autre femme ou la même, qui travaille dans un poste similaire au mien, est violée par DSK ou soit que DSK et les « féministes-arrivistes » se mettent en accord à l’avance, il est pris et puis relayé sans aucune conséquence pénale. Il paye je ne sais pas combien d’argent à la victime et ainsi il s’en sort sans conséquences.

Il est en train de jouer un rôle qui réponds aux intérêts du capital, mais aussi aux intérêts patriarcaux : maintenant je ne vais pas à rentrer une autre fois dans les explications, les résultats entre d’autres sont un appauvrissement général, perte de droits, augmentation des profits (et souvent diminution des salaires) et augmentation des écarts salariaux.

Par rapport aux femmes, au mieux, il y aura un 10% qui verra sa position sociale améliorée (entre d’elles une partie de « féministes-arrivistes », mais la plupart de celles-ci pas du tout, en étant la séguedille aliénée).

En fin, il ne reste qu’on me mette des plaintes ridicules pour qu’on me signale pendant des années comme le criminel, on me frappe, on m’insulte, on me ment, etcétéra – et mes droits ? et les administrations ? les états et les gouvernements ? les féministes-arrivistes ? les psychologues et els psychiatres ? et tous les autres ? Combien de gens sont au courant de mon cas ? Les médias ?

Signalez-moi. Frappez-moi. Insultez-moi. Incarcérez-moi.  Vous vous êtes demandé qu’est-ce que vous êtes en train de signaler ? Par rapport à moi ? Par rapport à vous-mêmes ?

 

P.d. : Barcelona is on fire.

Confrontaciones (más permutaciones del mito)

Ejemplo: Sobre una base con cuatro características ideales para definir estructuras para estudiar a la sociedad se pueden idear cuatro individuos ideales. Estas cuatro características pretenden resumir cuatro relaciones sociales fundamentales, que toman consideración sistémica, a saber: el género, la raza, la clase y la orientación sexual.

Se pueden establecer cuatro individuos de ejemplo, pero sobre esta base pueden definir hasta 16 (ver artículo 1). Se puede establecer este orden o al revés:

A: hombre blanco capitalista heterosexual.

B: hombre no-blanco trabajador homosexual.

C: mujer blanca trabajadora heterosexual.

D: mujer no-blanco trabajadora homosexual.

 

1: https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2014/05/15/las-permutaciones-del-mito/

Permutaciones del mito 19

Permutaciones del mito 20

Permutaciones del mito 21

 

Ceci fatigue un peu mais c’est aussi rigolo : en étant isolé, pour faire un peu de « variété » communicative, je dois jouer tous les rôles : calme, impulsif, réflexif, insultant, adéquat, imbécile, home, enfant, femme, faune, magicien, démon, expert, baratineur, culte, bavard, batman, jocker, victime, agresseur, trans, transphobique, blanc, abruti, conservateur, progressiste, religieux, athée, croyant, agnostique, matérialiste, psychologiste, normal, altérité… etcétera.