El caleidoscopio, yo me doy a la fuga

El caleidoscopio

En el caleidoscopio las crisálidas humanas permutan: una tonalidad, una posición y se reconfiguran.

Es un gran ojo compuesto de crisálidas y cada crisálida es un ojo que guarda algo en su interior.

En el caleidoscopio los ojos trasmutan sus matices y trajinan entre ellos.

En el interior de cada crisálida hay un ojo compuesto y cada ojo guarda algo en su interior.

Cada crisálida es una lámpara de espejos permutados.

Su ojo compuesto, las crisálidas del caleidoscopio.

Y aquello que hay en el interior, un misterio.

Siempre bullicioso, siempre cambiante.

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X

Ahora, en este mismo momento,

Una contradicción irresoluble.

Las horas futuras y las pasadas,

Las experiencias, los pensamientos

Y las estructuras están limitadas;

Sojuzgando el avistamiento

De posibilidades no imaginadas.

Este es el rudo lamento

Que profiere de mí ser voluble.

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Andar solo

Nunca ando solo.

Siempre me precede un loco.

Siempre me flanquean una mujer y un asesino.

Siempre me siguen un perro y un niño.

¿Por qué no ocho?

Ojalá fuera tan sencillo.

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Sedimentado

Me sigo sintiendo encajonado, atrapado  en las dimensiones, sedimentado en los estratos.

Las construcciones me apresan en ellas, me constriñen.

Soy una piedra entre las piedras, un detalle, un adorno de una arquitectura móvil opresiva e indescifrable.

Sobre la tierra, las piedras friccionan y se acomodan las unas sobre las otras.

Cada piedra tiene algo en su interior, pero ese algo está aprehendido: tan sólo se puede mostrar en esas construcciones, expresándose con sus inercias.

¿Qué es eso que hay en el interior?

Es un misterio, porque al romperse las piedras no se ve nada.

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Rima menos fácil

Fragmentado por las dimensiones

Reflejo y reproduzco la sociedad,

Sedimentado y estratificado como ella,

Con vínculos que mantienen relaciones.

Permutado por un acto de crueldad

Esa fue y es mi estrella,

Destino de operaciones sin soluciones.

De niño fui exiliado de la realidad

Y anduve por donde no hay vereda,

Pues de los hombres escapa a sus visiones.

Soy un ilustre de la marginalidad.

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La gangrena

Puedo intuir la gangrena putrefacta. Ahí donde voy, la presiento.

También dentro de mí, en algún lugar.

Expresado con un sentido, es el zumbido de un enjambre de alimañas hediondas, un atasco constante como el batir del mar.

Es un reto introducirse en la gangrena extendida a través de las dimensiones y las formas.

Introducirse y pretender guardar algo de luz. Luego, volver a salir. Es una lucha salir de la gangrena con sus formas equívocas y esquivas.

Reflexionar: estudio de la gangrena interna y externa.

Acción y disección.

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Protoplasmas en la superficie

De las crisálidas brotan los protoplasmas que caen sobre la superficie líquida.

Las colisiones forman ondas circulares.

Sobre el agua se agitan. Cada uno es un centro de agitación, pero ninguna agitación está centrada.

Observo desde mi crisálida multicolor y permutada.

Nadie escoge dónde caer.

Me pregunto qué hay debajo la superficie.

Caigo, pero el protoplasma no ha abandonado la crisálida.

Siento la fricción del aire, me acelero.

Al impactar, el caparazón estalla en mil pedazos. Se produce una lluvia de espejos.

Atravieso la película y me dirijo hacia el abismo.

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Realidades de dimensión finita o infinita

La realidad cruje, como la madera cruje con el tiempo.

La realidad cruje porque no es del todo real.

La realidad siempre tiene algo de irrealidad, como el pasado siempre tiene algo del futuro.

La realidad es de dimensión finita o infinita.

Las dimensiones se entrecortan y en ellas se descubren planos y figuras, siempre nuevas, siempre iguales.

Entre las figuras, ahora, el pasado y el futuro toman su posición.

Siendo realistas, tan sólo hay una manera de cambiar el pasado: cambiando el futuro.

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Juegos de palabras

Los números naturales sirven para numerar, pero no para medir, tan siquiera muestran simetría.

Los números enteros tampoco sirven para medir, pero con el cero observan la simetría.

Lo mismo sucede a los quebrados, que operan entre enteros.

Los números reales sirven para medir.

Hay infinitos quebrados y entre dos quebrados siempre hay infinitos reales.

Los números imaginarios añaden una segunda dimensión a los números reales, no expresable con la primera, permitiendo enunciar una complejidad mayor.

Donde unos ven numeraciones, yo veo simetrías u oposiciones.

Donde unos ven roturas, yo veo continuidades.

Done unos ven una dimensión, yo veo dos.

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Las operaciones de las masculinidades perdidas

A las operaciones de las masculinidades perdidas le corresponden las masculinidades perdidas por las operaciones.

Las masculinidades perdidas son el resultado  de aquellas operaciones excluidas de la norma y sin solución.

Las operaciones de las masculinidades perdidas operan sobre lo real y sobre lo imaginario.

Operan sobre lo indecible, sobre aquello que es exiliado, sobre el resultado no posible y sin solución real.

Las operaciones de las masculinidades perdidas siempre tienen un componente real y otro imaginario.

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Las mutaciones de las infancias perdidas

A las mutaciones de las infancias perdidas le corresponden las infancias perdidas por las operaciones.

Entre las infancias perdidas se encuentran también las infancias masculinas perdidas por determinadas operaciones.

Operaciones sobre lo indecible, sobre aquello que es exiliado, sobre el resultado no posible y sin solución real.

Luego, las mutaciones de las infancias masculinas perdidas operan sobre lo real y sobre lo imaginario.

Con el tiempo, entre otras podemos observar: un niño, un loco, un hombre, una mujer y un perro.

Las mutaciones de las infancias masculinas perdidas siempre tienen un componente real y otro imaginario.

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Ménage permuté à huit

Mi hombre domina su mujer.

Mi niño se encuentra en ella.

Su niña juega con él.

Retozan mujer y mujer.

Conllevan hombre y hombre.

Su hombre domina mi mujer.

Su niño se encuentra en ella.

Mi niña juega con él.

El hombre desea la niña.

La mujer ama al niño.

La mujer llora por la niña.

El hombre por el niño.

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Luz de sombra

Poco importa ser una sombra.

Soy el azul del mar, la profundidad de sus misterios, la fuerza de su cólera.

Soy el sin nombre.

Seguiré navegando y seguiré encontrando compañeros y compañeras de agua y sal.

Seguiré siendo la luz de un nuevo amanecer.

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Yo me doy a la fuga

Si miras en perpendicular

cada día es una eternidad,

pero intenta cazar una recta

y no atraparás más que un segmento.

Vuélvelo a intentar.

El apoyo biorectangular,

la ilusión de ortogonalidad

fundamentan rutinas abyectas:

no abandonar el primer momento.

Quédate con el punto.

Yo me doy a la fuga.

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