Jaque mate (escrito y enviado en febrero 2013)

Aquí tenéis el jaque mate. Primero el problema, después la estrategia.

El problema: El problema es que el sistema capitalista-patriarcal afecta de manera diferente a hombres y mujeres. Dicho simple: el capitalismo mata y explota más a los hombres, el patriarcado mata, explota y viola más a las mujeres; los hombres de arriba matan a los hombres de abajo, los hombres matan y violan a las mujeres.

Estamos ante un problema con 2 patas y hemos de definir una estrategia que nos permita combatir en ambas patas. El objetivo es arrinconar a los hombres de arriba y empoderar a las mujeres. No hay nada más desestabilizante que las mujeres antisistema (y algunos hombres como yo, jeje, como vosotros).

En las movilizaciones sociales hay la tendencia a focalizarse sobre el “capitalismo” y en consecuencia a excluir el “patriarcado”, ya sea de una manera consciente o inconsciente. Los hombres (y muchas mujeres) tienen el hábito de enfocar los problemas de su género como problemas universales de la humanidad. Los hombres se fijan en el “capitalismo”, porque es su problema principal.

Hemos de ser claros muy claros en esto: el capitalismo machaca y mata más a los hombres desde el día que nacen, por eso hay muchas más mujeres mayores. El patriarcado machaca y mata más a las mujeres, por eso las estadísticas salen como salen. Ambos son el reflejo de dos luchas jerárquicas encarnizadas y entremezcladas. Yo no voy a entrar en batallitas estadísticas.

En consecuencia el discurso de “unidad” de los movimientos sociales, focalizados sobre el “capitalismo” son un error, ya que se invisibiliza y se excluye sistemáticamente al “patriarcado”. Este discurso de debe abandonar, debemos articular una red que nos permita ayudarnos sin pisarnos los unos a los otros y si acaso poder preparar acciones conjuntas (y esto es algo que aplica no solo para este tema). No está de más habituarse a referirse al sistema y al Estado capitalista-patriarcal-racista (en el orden que queráis).

También es necesario desactivar todo tipo de lógicas y de argumentos de “compensación” entre géneros, que siempre se intentan colarse por todos lados. Una opresión no compensa la otra de ninguna manera. Son dos temas diferentes, aún que sean dependientes. Una lista no resta a la otra, las dos listas suman. Cuanto más larga sea la lista y más claro lo tengamos más debilitaremos al poder, que podemos simplificar como los hombres de arriba.

La discusión y el respeto mutuo va a ser difícil. Los hombres en general van a tener que asumir mucho y bien canalizar su dolor y su odio hacia los hombres de arriba que los son los principales responsables (todos somos responsables). A ellas algo también les tocará asumir, seguramente más de lo que ellas estiman, pero no es ni de lejos el problema principal. De hecho ya lo están haciendo, pero parece que los hombres no se dan ni cuenta. Tanto unos como otras tenemos que avanzar en los estudios de clases-géneros, porque es tema muy importante que no enfocamos bien. Yo también diría que hay mujeres de arriba y mujeres de abajo, como hay hombres de arriba y hombres de abajo.

Finalmente, no se debe olvidar que hay excepciones a la regla. Es un error querer negar, invisibilizar o minimizar estas excepciones, tanto por un lado como por el otro. Aún que un análisis abstracto nos permite definir categorías generales y sus relaciones para influir con la política sobre la realidad, la realidad en sí es mucho más compleja. En términos absolutos las excepciones son tan importantes como la regla: la excepción hace la regla. La excepción nos permite observar la complejidad de la vivencia humana.
Estrategia: La estrategia que han de seguir los hombres de abajo se basa en dos sub-estrategias, una respecto a los feminismos y la otra respecto a los hombres de arriba y a los machismos.

a) Feminismos: Se ha de dar un apoyo absoluto e incondicional al feminismo en general y a algunos feminismos en concreto.
Los feminismos tienen tendencia a reclamar la “unidad” y la “solidaridad” entre las mujeres [así les va diría yo, en fin que hagan lo que quieran]. Los hombres no tienen por qué respetar esta unidad de manera estricta. Esta unidad percibida puede ser muy contraria a sus intereses ya que la estructura de clases entre hombres interacciona con las clases genéricas hombre-mujer.

Los hombres han de respetar siempre al feminismo en sí, pero no tienen por qué apoyar a todos los feminismos de manera incondicional. Los hombres de abajo tienen que apoyar a los feminismos más acordes con sus intereses, a los de las mujeres de abajo (para los hombres hay mujeres de arriba y mujeres de abajo). No es necesario dedicar demasiado tiempo a criticar los feminismos de arriba, queda muy machista. Lo que se ha de hacer es apoyar a tope a las mujeres de abajo.

De hecho esta es la estrategia que siguen los hombres de arriba. Los hombres de arriba, al menos en Europa, todos quieren ser feministas (o al menos no quedar como anti-feministas ante el público). Lo que hacen es promocionar a los discursos feministas más acordes con sus intereses. A veces incluso envían a algunas mujeres a acabar los feminismos disidentes.

Es necesario desactivar la estrategia “feminista” de los hombres de arriba que además utilizan para excitar el machismo de los hombres y enfrentarlos a las mujeres.

En este sentido, me parece un ejemplo bastante claro la última campaña “One billion raising”. Yo siento decirlo así, es un tema muy grave que bien merece una manifestación mundial y multitudinaria. Pero yo no puedo evitar ver un video clip de la MTV, al estilo de los de Michel Jackson. Que haya multinacionales no mola.

Cuando veo esto, me da la sensación que hasta cierto punto esto está promovido por los hombres de arriba o que están influyendo de una manera importante. Ahora que en esta situación la palabra “rising” y “rising up” se utiliza en todos lados contra el sistema económico capitalista, aparece esta movilización mundial con la misma palabra contra el patriarcado (tan siquiera, contra algunos aspectos determinados), pero con el beneplácito (¿apoyo?) de empresas multinacionales.

A mí me parece que los hombres de arriba están promoviendo esto para debilitar a los movimientos sociales. Sobre este evento tienen un control más directo y pueden hacer que su contenido sea inocuo respecto el “capitalismo”. Además, pueden ayudar a
“feminismo dominante” haciendo también más débil la crítica y la acción feminista. Es tan inocuo contra el sistema, que los hombres de arriba incluso lo pueden aprovechar para excitar el machismo y la misoginia, según el contexto político.

La raíz del problema no está en las mujeres. ¿Cómo consiguen infiltrarse los hombres de arriba en los feminismos? Aprovechándose del machismo de los hombres de abajo, de la exclusión que hacen de las mujeres y de sus demandas. Esta exclusión pone a las mujeres (a las mujeres de abajo) en una situación de más debilidad y vulnerabilidad. Luego, llegan las mujeres de arriba que sí toman sus demandas en cuenta y que tienen la posibilidad pueden hacer oír estas demandas de una manera muy fuerte y eficaz si los hombres de arriba acceden.

Para desactivar esta estrategia antipartriarcal-procapitalista (que no se yo dónde nos va a llevar) hemos de actuar de la manera contraria a la que espera el poder: apoyando a tope esta movilización. Los hombres de abajo han de ser más “feministas” que los hombres de arriba, mucho más.

Los hombres tienen tendencia a situarse en estrategias anticapitalistas-propatriarcales. Es un error: lo que han de hacer es situarse en una estrategia anticapitalista-antipatriarcal (en este orden, son hombres).

Para estar seguros que nuestra estrategia es la correcta la referencia es simple: si ellas lo apoyan, los hombres de abajo lo apoyan. Lo que han de hacer es denunciar las interferencias y las manipulaciones de los hombres de arriba, pero apoyarlo de todos modos. Apoyar con todo a las mujeres de abajo. Ellas ya se ocuparán de las mujeres de arriba.

No hemos de excluir esta movilización, la hemos de hackear. ¿Cómo? Promocionando los feminismos de base a tope, intentar excluir los “carteles oficiales” en la medida de lo posible, pero utilizarlos sin miedo, aún que duela. Quiero ver a los feminismos promocionados por todos lados. Quiero ver fotos y carteles por todo. ¿Quieren “one billion rising”? Pues lo van a tener hasta en la sopa.

Hemos de utilizar esta movilización para promocionar a las mujeres de abajo en detrimento de las mujeres de arriba, para volverla contra los hombres de arriba (y no contra los hombres de abajo que es la situación actual). Hemos de hackearla mezclando los “carteles” y “eventos” con un discurso anti-capitalista. Recordad, las listas del capitalismo y del patriarcado suman, no restan la una con la otra.

b) Hombres de arriba y machismos: Los hombres de abajo han de desarticular los discursos machistas de los hombres de arriba.
Hemos de combatir los discursos machistas y neo-machistas que han ganado mucha fuerza en los últimos años, especialmente con las políticas de géneros del PSOE y la reacción muy influida y organizada por el PP.

Para desarticular el discurso machista no es necesario adoptar los discursos feministas. Hay demasiados discursos feministas y muy poca transparencia como para que un hombre se aclare ahí. Lo importante es apartarse de los “feminismos dominantes” y buscar los feminismos antisistema y anticapitalistas. Apoyar a estos segundos. En todo caso, intentar no ser anti-feminista.

Además es necesario desmontar los típicos argumentos machistas que circulan, organizados alrededor del “feminismo dominante”. Para ello en algunos casos es necesario retomar los datos que utilizan para bien mostrar la falacia de sus argumentos. Los datos están ahí, lo que faltan son buenas interpretaciones. Es necesario sacar algunos datos a la luz, datos sobre la violencia que los hombres sufren, en la inmensa mayoría de los casos a manos o por obra de otros hombres. Esta violencia existe: la falacia es querer culpar a las mujeres de ello. Los responsables son los hombres, sobre todo los hombres poderosos, los hombres de arriba. Saquémoslos a la luz de golpe con una interpretación diferente y ya veréis la cara que ponen, porque ellos son los responsables.

Ocultar los datos, como el “feminismo dominante” parece querer hacer es estúpido y anti productivo. En cambio, la situación actual favorece un caldo de cultivo muy malo y manipulado por el PP. A mí lo que me parece es que algunos hombres quieren ocultar la violencia que ejercen sobre otros hombres (y que dirijan su violencia hacia las mujeres).

Esta actitud que nos han querido hacer interiorizar que hay de algunas cosas que no se puede hablar, eso de querer asociar algunos datos a ser un “troll”, estas cosas son un error. Los datos son los datos. Además, hay muchos datos que muestran esta violencia sobre los hombres que no tienen nada que ver con los típicos argumentos machistas. Esta estrategia no hace más que alimentar al machismo en la oscuridad. [Además, el feminismo dominante como el colegio promueve el “ya no te hablo”; pues no me hables, esto favorece que las mujeres se acaben auto-excluyendo ¡!!!!!!! Especialmente cuando el capital o el profe ya no está detrás – como si los hombres no las excluyeran ya de por sí – ¿dónde están ahora esas grandes feministas del PSOE? Bien calladas, gastándose el dinero ganado].

Los datos de accidentes laborales, que muestran cómo los hombres los sufren en una proporción mucho mayor que las mujeres, son datos que los hombres han de utilizar para atacar al capital. No son datos anti-feministas, no seamos tontos. Son datos que confirman que la división social del trabajo establece unas diferencias genéricas entre los “hombres” y las “mujeres”. Esto no es contrario al feminismo, a menos que el objetivo sea hacer una competición para ver “quien está peor”. [Ya sabemos que las mujeres están en general peor].

Los datos de los suicidios tampoco. Los suicidios se han multiplicado por 3 en los últimos 30 años en toda Europa. Es una de las principales causas de muerte para hombres y para mujeres, aún que afecten más a los hombres. Una cosa es no sacar noticias sensacionalistas, otra es tapar las estadísticas. Yo creo que esta tendencia tiene mucho que ver con los cambios sociales acontecidos con el neoliberalismo: la desintegración de los mecanismos de solidaridad social, el individualismo atroz y la competencia salvaje. Vaya: “la barbarie civilizada”. Que afecten más a los hombres seguramente tiene que ver con la construcción social del género “hombre”, que parece que se basa en la premisa: “se un triunfador o muere”.

No habléis nunca del tema de “denuncias falsas”, es una trampa. ¿Sois juristas? Si no lo sois no lo vais a entender. Está lleno de argumentos viciados por todo. No es más que una distracción.

Una manera de llevar la discusión hacia unos supuestos “expertos” que están comprados y se dedican a manipular. En Economía pasa lo mismo. Dejad el tema, en algún momento los feminismos ya se ocuparán de ello. Al que me venga hablando de “denuncias falsas” respecto a los sobreseimientos ¡lo visto de torero! Es una trampa y una manipulación.

Hemos de establecer un cordón sanitario respecto al machismo. No hemos de mostrar ninguna piedad hacia todos esos que utilizan la palabreja “feminazis”, pero intentad no utilizarla para no propagarla. ¿Vosotros no los veis? Basta ya de hacer la vista gorda, esperando que ya pasará y que se diluirá. Con la situación actual el problema probablemente se va a acentuar. No es más que una palabra para atacar al feminismo en general, al feminismo en sí. No se puede permitir.

El machismo está bien presente, hasta me borran los links feministas en el “International Communication – 15M Occupy Indignados”.

Finalmente, los hombres han de hablar de estos temas. Es así como pueden combatirlos. Esta estrategia de no hablar que las mujeres tienen tendencia a seguir puede que sirva para ellas, pero no creo que en términos generales sea positiva. Yo diría que es triplemente improductiva:

* Si no se habla del tema a la luz y por los medios visibles, se habla a la sombra y se conspira. Aún más con las nuevas tecnologías: la información circula. Proliferan las páginas web de propaganda machista y neofascista.

* Normalmente en los medios de masas se llevan las opiniones hacia algunos puntos de vista simplificados, maniqueistas y controlados por los partidos políticos. Es muy fácil manipular a la población en este contexto.

* Los hombres de arriba utilizan esta estrategia para invisibilizar en bloque un conjunto de situaciones, datos y estadísticas que muestran la violencia que ejercen sobre los hombres de abajo. Una estadística que muestra que hay hombres que están mal o que están en general peor que las mujeres, no hace más que mostrar la violencia que estos hombres ejercen o quieren ejercer sobre los de abajo. Esta ocultación genera resentimiento en los hombres de abajo, un resentimiento que luego los hombres de arriba utilizan.

Nuestra estrategia ha de sacar a la luz los datos correctos, los datos que muestran esta violencia, pero sin pisar a los feminismos. Al contrario, hemos dirigir todo el resentimiento y todo el odio hacia los hombres de arriba, mostrar como son los responsables para descargarlo sobre ellos. Y las mujeres nos van a ayudar, creo yo, si nosotros las ayudamos.

El objetivo es acabar con el patriarcado, ¿no? Pues eso. Que los hombres hablen, porque ese silencio es el reflejo de unos tabús que lo refuerzan, de un mecanismo de control machista según el cual los hombres no deben hablar de determinados temas. ¡A la mierda!

Conclusiones: El “capitalismo” es gran medida un problema del género “hombre”: no afecta igual a los hombres que a las mujeres. Los hombres se fijan en el “capitalismo”, porque es su problema principal.

En general, las mujeres respecto al “capitalismo” se enteran de la misa la mitad. A los hombres les pasa lo mismo respecto al “patriarcado”. Aún que se puede argumentar que las mujeres trabajan más, no se puede argumentar que una persona puede estar en dos sitios a la vez.

Esto no quiere decir que el capitalismo no explota, manipula y oprime a las mujeres, sino que lo hace de una manera diferente, de una manera que afecta menos directamente a la salud (que mata menos). Esto tiene mucho sentido, ya que el capitalismo tiene tendencia a excluir a las mujeres como bien muestran las estadísticas (maternidad, paro, salarios, puestos de responsabilidad, temporalidad, tiempo parcial, pero también otras, como accidentes laborales, efectos nocivos para la salud o peligrosidad).

Lo que quiere decir es que la fijación en el “capitalismo” responde a una posición androcéntrica, que pone al “hombre” en el centro. Las mujeres pueden y creo que deben luchar contra el capitalismo, pero aceptando que hay especificidades masculinas y no solo en los casos que se muestra la discriminación y la exclusión de las mujeres.

Por otro lado creo que los hombres también deben luchar contra el patriarcado. Pero no solo con los argumentos feministas. Los hombres “feministas” no aportan nada. Se dedican a repetir discursos que no están hechos por ellos ni para ellos. Que se declaren menos “feministas” y que se miren y se lean más los feminismos en su heterogeneidad. Y que luego hagan sus críticas al patriarcado, pues seguramente aportarán algo nuevo. Para muchos hombres el patriarcado tampoco es una fiesta

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