Pelillos a la mar

¿No os ha parecido siempre muy ridículo y estúpido cuando las mujeres o las feministas dicen cómo?: “nosotras las mujeres, no pudimos votar hasta mucho después de los hombres” o “nosotras las mujeres hemos estado oprimidas por el patriarcado desde la noche de los tiempos” o “nosotras las mujeres hemos estado siempre discriminadas en el mercado de trabajo”, etcétera.

¡Pero si tú no estabas viva! ¡Qué me estás contando! Ese mal que tú te atribuyes nunca te ha sucedido. Ese mal que utilizas para demostrar tu situación de opresión ya no está aplicando, por lo tanto es una demostración inválida, es pura demagogia (si por lo menos te tomaras la molestia de explicar cómo eso de ayer afecta al presente, todavía).

El extremo de lo risible es cuando pretenden utilizar esta opresión pasada para reclamarte una compensación presente: ¿¡estáis tontas!? Me pides una compensación por un mal que yo no he causado y del que tú no has sido víctima: ¡qué jeta! ¡Largando!

Otra cosa es que explicaran cómo el pasado influye en el presente, pero para eso deberían utilizar el cerebro, desarrollar argumentos y análisis y claro, esto es más complicado: no sea que se recalienten el cerebro.

Luego llega la gran evidencia: “el patriarcado es más antiguo que el capitalismo”. Sí claro, pero lo que sucede es que se están comparando cosas diferentes: el patriarcado se ha de comparar con la lucha de clases, no con el capitalismo. ¡Ay! A ver cuando abro la academia (“el que no sepa matemáticas que no entre en este lugar”, o algo así).

Lo que este tipo de enunciado trans-histórico muestra no es más que un proceder, una búsqueda esencialista del universal “mujer”, definido para siempre y fijado a través del tiempo: uno ya no sabe si se quiere inquirir algo o se quiere imponer una visión del mundo determinada, para el presente, el pasado y el futuro. ¡Curioso es el discurso en el que las oprimidas eternizan las categorías de los opresores!

En fin, la falta de voluntad (¿o quizá debería hablar de falta de capacidad?) para tener en cuenta y analizar los diferentes vectores de opresión que operan simultáneamente en la sociedad muestra por lo menos dos cosas.

La primera es que las mujeres o a las feministas prefieren atacarse a los hombres con menos poder, a los más débiles, a los que la sociedad ha puesto en peor situación en detrimento de los hombres más poderosos. De mientras, los hombres más poderosos se divierten en otorgarles algunas concesiones temporales, las tratan como putas y luego las vuelven a echar en el arroyo: ¡es el cuento de nunca acabar!

En cuanto a ellas, queda bien en evidencia que son unas personas bien ruines; ¿acaso no lo son los hombres? Será que la teoría feminista está hecha en general por niñas pijas, por hijas de papá (con poco más que un dólar en la frente).

La segunda y más importante es que lo más corriente es que su objetivo no sea la liberación, sino en convertirse en las chihuahuas preferidas de los hombres blancos capitalistas a los que apenas atacan (están envidiosas de los hombres blancos proletarios porque están un poquito más arriba).

Parecen los movimientos de liberación de “menores de edad”.

Dejemos que lxs niñxs se diviertan.

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s