Sexualidades heterogéneas

Hay dos cosas:

1) La propia definición de “homosexual”, que parece que tiene dos acepciones.

La primera y más conocida define al “homosexual” por su orientación sexual: es decir, en este caso un hombre que se siente atraído por otros hombres.

Las segunda hace referencia a la propia concepción de uno mismo, con una cierta ambigüedad o combinación hombre-mujer, con independencia de la orientación sexual (y a mí entender “homosexual” es una manera equivoca e incorrecta de referirse a este caso). Esta cierta “transexualidad” no tiene nada que ver con la orientación sexual, sino con uno mismo: y esto es algo que a la gente le cuesta entender (a veces incluso a los gays, que insisten e insisten).

2) Desde los años ’80 el capitalismo ha recuperado la causa de los gays (primera acepción de homosexualidad).

En esta recuperación, se ha primado una imagen de los gays como hombres, que además de sentirse atraídos por hombres, incorporan determinados elementos femeninos.

¿Cualquier elemento femenino? No, en esta recuperación se ha asociado a los gays a los elementos femeninos más alienantes, a los elementos femeninos que más contribuyen a la opresión de las mujeres.

De la misma manera que el capitalismo y el patriarcado ha recuperado los movimientos de liberación de las mujeres y la liberación sexual, también ha recuperado los movimientos LGTB.

Ser gay hoy, en la mayoría de los casos, en muchos ámbitos significa ser un producto de consumo capitalista, como lo son las mujeres.

Dejemos de lado a los queers y demás tropa: en muchos casos me parecen unos cuentistas (¿debería yo mismo aplicarme la copla?).

En mi caso, a nivel inconsciente (o subconsciente) una parte de mí se ha asociado a las mujeres aunque yo no quisiera (al haber sido tratado como una mujer-objeto-puta; también hay otras cosas de las que ahora no me apetece hablar). Esto es algo que ha influido en mi concepción de mí mismo y en mi visión del mundo.

Lo que sucede es que yo me interesé a muy temprana edad en el feminismo y crecí haciendo una crítica continua a los roles tradicionales hombre-mujer. Crecí con un rechazo a la “mujer”, pero no en tanto que “mujer”, sino en tanto que sujeto dominado, alienado y explotado. ¿Quién se querría parecer al oprimido?

Del mismo modo, también he crecido con un rechazo a la figura del gay-producto-de-márketing: no por el hecho de ser gay, sino por el hecho de ser un mecanismo de alienación y de dominación [una opinión que bastantes gays comparten: “odio a Boris Izaguirre”].

Por esa razón, siempre he tomado como referencia a figuras femeninas que escapan al rol tradicional de “mujer”, a mujeres luchadoras, mujeres transgresoras, bolleras, feministas radicales, marimachos, punks, etc. Casi podría decir: si no fuera por las lesbianas, quizá hoy sería un gay sin demasiada vocación.

En consecuencia, los elementos femeninos que en general he incorporado son muy poco “femeninos” [aunque a veces me gusta jugar con la figura de la “lolita”] y por lo tanto más difíciles de percibir para la gente en general, que tiene la mente dominada por figuras tradicionales de la “mujer” y del “gay-mercancía-capitalista”.

Yo lo veo muy claro; ¿vosotros no?

 

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