Ciclos de violencia

Tú marido te insulta y te da un puñetazo. Lo denuncias por violencia machista (es un delito con posible pena de prisión). Como tenía antecedentes (tráfico de 200 gramos de hachís) va a la cárcel. Luego te divorcias y obtienes la custodia del menor. Él, el muy cerdo, no puede  pagar su parte de la pensión.

Buscas un trabajo, pero hay mucho paro: resulta que durante el gobierno del PSOE se hicieron  unas políticas económicas pésimas (Banco de España incluido). Luego el PP todavía ha contribuido a empeorarlo. Cuando estabas casada no trabajabas (tu ex te convenció, el muy manipulador) y ahora te resulta más difícil encontrar trabajo.

Cada vez recibes menos ayudas sociales, si las recibías: hay recortes, se han de pagar los intereses de la deuda para salvar a los bancos con los que te has hipotecado.

Finalmente encuentras un trabajo precario; todavía más precario que hace unos años, gracias a las reformas laborales. Esto a ti no te interesa, porque lo único en lo que te has fijado siempre es en los diferenciales con la  media de hombres.

Podrías tener en cuenta que tú has encontrado trabajo en parte porque has tenido una educación que se considera superior a la de mucha gente. Tu grado de educación conlleva una tasa de paro más baja y unos salarios más altos que muchos trabajadores (hombres y mujeres), pero tú te sigues sintiendo “la víctima” del patriarcado, porque hay hombres con una educación similar a la tuya que ganan un poco más (un 10%?).

Los hombres que hay por debajo ni los ves, para ti no existen: tú sólo ves los hombres que hay por arriba. ¿Y con las mujeres? Dicho sea de paso tú solo follas con los hombres que hay por arriba (¿por qué no te casaste con un hombre que ganaba menos dinero que tú?).

Cuando digo esto, te acuerdas de esa vez que follaste con un inmigrante de Senegal o de Nicaragua. Tú no eres racista, ¡pero que buenos están los negros! ¡Y qué piel!. De hecho, lo trataste como un objeto, como tú conquista colonial.

Ahora te encuentras en el trabajo vestida como un esperpento: bien sexy. El jefe no para de hacerte propuestas y avances no deseados, pero estás en una situación precaria. Acabas aceptando a cambio de unos mejores turnos horarios. Te lo follas y hasta te corres unas cuantas veces, en fin, ya puestos.

Un mes más tarde, cuando le dices que no quieres repetir, te vuelve a cambiar los turnos, te falta al respeto, sientes que corren rumores; en definitiva, te hace mobbing.

Vas a ver a los sindicatos de empresa y te dicen que lo sienten, pero ellos no pueden hacer nada; la situación está muy mal.

Piensas en alternativas, hasta en la prostitución: total, ¿pa follarse al capullo del jefe? Pero luego te dices que no es algo que te apetezca hacer; además de todo el tabú y clandestinidad que implica.

Un día ya no puedes más y mandas a la mierda al jefe. Te abren un expediente disciplinario.

Te dices: me voy a implicar en los movimientos sociales. En ello estás cuando un día en una manifestación la policía te identifica y te agrede: te da dos porrazos. Luego lo apartas, pero no lo olvidas. Sigues con tu vida; te dices: “no será para tanto”. Te pasa otra vez, quizá ahora reaccionas de otra manera, pero esta vez solo te identifican y te insultan.

Cada vez las cosas son más difíciles. En día que el turno te lo permite, a la salida del colegio el niño te empieza a montar un espectáculo magnífico: la gran rabieta (a saber que le habrán hecho en el colegio, ¡con esa madre!). Sabes que no es lo que tienes que hacer, pero ya no aguantas, se te cruzan los cables: le das un bofetón y le gritas: “!que te calles!”.

Una madre que está muy implicada con los derechos de la infancia te ve y decide hablar con el director. Convienen que es necesario avisar a la policía (¡además cómo va vestido el niño! Hay días que no trae bocata).

Tienes suerte, no te quitan la custodia, a pesar que tengas antecedentes: insultar e intentar agredir a un policía (¿pero no era al revés?). El juez, el mismo que condenó tu ex, decide que con un curso de rehabilitación será suficiente.

Con todo pierdes el trabajo.

Estás con la hipoteca por pagar, sin trabajo, con antecedentes y con un hijo.

¿Por qué no te suicidas?

 

piramide

Pd: evidentemente, esto no es una invitación al suicidio, sino lo contrario

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