La naranja mecánica

Escrito rápido, a revisar….

Esta persona, Miguel Lorente Acosta, no me merece ningún respeto. Hay que acabar con lacras como esta.

¿Queréis saber cuál es la cara del patriarcado? Aquí tenéis un ejemplo.

Un chulo que no para de hacerse el chulo: “yo que soy un médico forense, psiquiatra, un hombre culto, feminista; yo que soy un completo imbécil”.

Este chulo que nunca se ha llevado una hostia, que tan solo las ha dado, ¿se atreve a hablar de violencia? La que él ejerce.

Este chupóptero del capitalismo, a él que todo le favorece: el dinero, el origen, la clase social, la casta, el género, todo, él viene a explicar lo malos que son los otros hombres, los maltratadores: los que él señala, nombra, define, envilece y castiga.

¿Y las mujeres? Las mujeres son de su propiedad, él las protege, como el noble protegía a los siervos.

Las políticas de géneros en España han sido parciales y lo han sido para manipular a la población. Veo claro a través de sus mentiras.

Estas políticas, como todas las otras, están planeadas y dirigidas por hombres capitalistas. Ellos son expertos en (re)apropiarse de todo, también de las ideas, los discursos, los análisis, los estilos y las demandas de los movimientos sociales y de los colectivos de oprimidxs, en este caso de los feminismos.

El centrar las políticas de géneros en las relaciones conyugales o afectivas no tiene otro objetivo que reforzar la idea de la mujer dependiente del hombre en una relación conyugal o parecida.

El que estas políticas incluyan una exaltación del matrimonio a través de la manipulación de los colectivos LGTB no es una casualidad. Son los mismos bancos los que financian las campañas de los por y de los contra.

Mientras la inmensa mayoría de contenidos ofrecidos por el capitalismo (el patriarcado) se basan en la ilusión de las mujeres de encontrar el hombre que significará el sentido de su vida y su posicionamiento social, las políticas de géneros han  insistido y apuntalado esta visión de la vida y del mundo.

Para hacer pasar por feminista una política en favor del patriarcado se utiliza la alienación que promueve el capitalismo. Como todos o casi todos los contenidos están dirigidos a que las mujeres pongan todas sus esperanzas en los hombres, luego es muy fácil convencerlas que ellos son todos los responsables, en especial el más cercano, el conyugue: cuando más cercano el contacto, más responsable.

Entonces encontramos todas esas historias de princesitas, de príncipes y de lobos feroces. Todas estas  historias repetitivas de matrix y las gafas, todas esas chorradas de principiante, de personas que tan siquiera han intuido la matriz.

El que ha de ser la grande esperanza, el gran amor, se puede convertir en el gran culpable. En el único culpable, incluso si se quiere. Una vez se ha señalado un culpable, los hombres capitalistas y el Estado pueden utilizar sus medios para aplicar el castigo; el derecho penal como instrumento principal para regular la población.

Las políticas de géneros deberían conceptualizar el posicionamiento de las mujeres (y de los hombres) en los diferentes ámbitos. El ámbito laboral tiene tanta o más importancia que el conyugal-afectivo. En nuestro mundo, es mediante  de la participación en este ámbito en el que las mujeres pueden tener una mayor independencia de las relaciones (prisiones) conyugales-afectivas.

Lo que sucede es que si se hace esto se pasa de una crítica del patriarcado a una crítica del capitalismo. Se interseccionan ambos planos. ¿Quiénes son los enemigos? Quizá sería más efectivo diferenciar entre dos o más enemigos: los hombres trabajadores, los hombres capitalistas y los cónyuges. Es evidente que el Estado no tiene ningún interés en promover unas políticas de géneros con este enfoque.

En el ámbito laboral hay luchas que son comunes a los hombres y a las mujeres como salarios, condiciones laborales, cobertura social, pensiones, acoso, mobbing, etc. Hay otras específicas. Muchos problemas y violencia que se pueden dar en el ámbito conyugal también se pueden dar en el ámbito laboral. Estos también se han de tomar en cuenta, tanto o más que lo otro. No estoy seguro, ¿pero es más grave que te insulte y te golpee tu marido que tu jefe? ¿Por qué?

Puestos a identificar enemigos, hay muchos más ámbitos, más planos donde se pueden identificar como se viene haciendo más recientemente con el acoso callejero o incluso el ligoteo de noche.

A la centralidad que han tenido las relaciones conyugales y afectivas se le ha unido un burdo planteamiento sobre la violencia y más en concreto sobre la violencia de los hombres sobre las mujeres.

Tanta una cosa como la otra se han fundamentado en auténticas chapuzas estadísticas promovidas por el Estado y vendidas por los políticos y los medios de comunicación.

Parece ser que los feminismos quieren mantener sin ninguna posibilidad de duda la sacrosanta unidad de la lucha de las mujeres. Ellas sabrán.

Lo que sucede es que en los planteamientos retomados por el poder, por el Estado y por el capitalismo, se pasa sistemáticamente por alto la variedad de casos que existen entre hombres y mujeres.

Esto permite presentar una explicación social muy simple a la población, un planteamiento binario que se engarza en la visión más tradicional.

Luego, una y otra vez, se da una visión reducida y parcial de la violencia para no poner en duda el funcionamiento del sistema económico y del capitalismo. El gran enemigo es el conyugue o marido. El neoliberalismo es fantástico. Si además conseguimos que haya más mujeres en los consejos de administración de las multinacionales y en el parlamento democrático ya casi habremos resuelto todos los problemas.

Más allá de las medidas estadísticas que se puedan utilizar hay también todos los problemas de definición, elección y medición de las variables estudiadas y utilizadas en el análisis.

No he hecho más que ojear los libros publicados por el Estado, no me acuerdo de qué ministerio, “Hombres y mujeres en España” o algo así. Temo que si lo hiciera, los destrozaría.

Cuanto más miro más pienso que las políticas de géneros en España y muchos estudios hacen una utilización de la estadística como resume esta cita de Andrew Lang: “Un pronosticador poco sofisticado utiliza las estadísticas como un borracho utiliza las farolas: para apoyarse y no para iluminarse”.

En los planteamientos se obvia mucha de la violencia que sufren las mujeres. Además se pasan por alto los casos en los  que los hombres tienen grados de victimización mayores que de las mujeres, en ocasiones muy exagerados.

Las feministas harán que querrán, paro unas políticas de géneros promovidas por el Estado (por el poder) deben partir de una visión más completa de la violencia. Llega un punto que parece que sea lo peor del mundo insultar a una mujer, pero no pasa nada porque le peguen una paliza a un hombre.

El capitalismo afecta de modo diferente a los hombres que a las mujeres, del mismo modo que lo hace el patriarcado. El capitalismo excluye y relega a las mujeres. El capitalismo es en gran medida una lucha entre hombres. Por eso los hombres tienen en algunos ámbitos unos grados de victimización tan elevados.

Una violencia no justifica la otra, pero quizá se debería tener en cuenta para intentar entender la violencia en la sociedad y diseñar las políticas de géneros.

En ocasiones parece que se excluyan sistemáticamente esos ámbitos dónde las mujeres sufren mucha violencia y los hombres también, tanta o más que las mujeres: en ámbitos del capitalismo.

Para entender la violencia y la violencia de género, no sólo se han de tener en cuenta todas las agresiones físicas directas de una persona sobre la otra (también las de hombres sobre hombres y las de mujeres sobre mujeres), también se han de tener en cuenta entre otras variables los accidentes y muertes laborales, la pobreza, las personas sin domicilio, el acceso a la educación, los suicidios, la medicalización y medicamentos, los contenidos alienantes y en definitiva: la nocividad mortal del capitalismo.

En caso contrario sucede lo que sucede, se hacen políticas incompletas a partir de chapuzas estadísticas. Esto en el caso favorable; el “feminismo” de Estado puede incluso empeorar algunos problemas o generar nuevos.

Cada año mueren entre 20 o 30 mujeres por accidentes laborales. Nadie dice nada. No sé cuántas son heridas. Cuantas desarrollan enfermedades laborales. Aquí no se habla de agresión ni de feminicidio. Dicho sea de paso, durante la primera mitad de los años 2.000 morían 1.000 hombres cada año en accidentes laborales, cifra que con la crisis ha ido disminuyendo hasta 500. Pero nadie dice nada, solo se habla de la diferencia salarial.

Cuando leo en un estudio de Miguel Angel Lorente clasificar a unos hombres trabajadores de machistas por decir que las mujeres en general tienen trabajos más “suaves”, “de señorita”, de “oficina” pienso que es un sádico sinvergüenza. Sí, estos hombres son machistas, estas mujeres trabajan y son explotadas, pero siendo él el gran investigador podría preguntarse si acaso estos hombres piensan esto por alguna razón.

En vez de sólo llamarles machistas, podría decirles: no, lo que sucede es que los hombres capitalistas os dan estos trabajos a vosotros y también algunos privilegios, luego a muchos os matan y vosotros sois tan estúpidos de criticar a las mujeres.

Unas 700 mujeres o más se suicidan cada año, cifra que va en aumento, pero tampoco se habla de agresión o feminicidio. No hay ningún hombre que le dé un puñetazo, ningún hombre la empuja al vacío. ¿No es así? Sea dicho de paso, cada año se suicidan unos 2.000 hombres o más. ¿Es culpa de las mujeres y de las políticas “hembristas” (mierda de palabra)? No, es culpa de los hombres capitalistas.

Hay muchas más causas de muerte y mucha más violencia que la que ejerce el conyugue o similar. No entiendo porque las feministas no se ocupan de todas las otras.

Cuando el Estado y el capital ponen en práctica unas políticas de géneros como las que se hicieron en España o como las que se están haciendo ahora en Francia se han de adaptar a los movimientos feministas existentes.

Aún con sus similitudes hay algunas variaciones. En Francia el tema de la violencia parece que se centra en otro aspecto: las violaciones y las agresiones sexuales. En cambio, parece que se da mucha menos importancia a las agresiones físicas y a los asesinatos.

Digo esto para resaltar cuan parcial fue el enfoque tomado por las políticas en España: casi no se habló de sexualidad, agresiones sexuales o violaciones. En Francia no hablan de las muertas.

Además, ahora en Francia hay dos otros temas estrella: la prostitución y la pornografía. Sobre el primero soy bastante escéptico; en España no se habló porque en España progresa muy bien el negocio de los burdeles. Sobre la pornografía, ¿qué decir? La pornografía empieza en la tele, en la publicidad, en los contenidos “normales” ofrecidos por el capitalismo. El porno es la punta del iceberg.

También indicar que se han de tener en cuenta las cuestiones raciales (yo no soy un experto ni el mejor situado para hablar) y por qué no, las “enfermedades”, las “discapacidades” u otras “diferencias”…

La estrategia del Estado parece la siguiente. Ponerse a gritar: ¡maltrato!, ¡violación!, ¡prostitución!

Al tocar y hurgar en un tabú social, la población queda en un estado de shock. Siempre se va a lo más primario, a la representación de nuestros miedos, al asesino del cuchillo. Se quiere tener a la población como a una turba enloquecida dispuesta a escuchar a cualquier charlatán, como Miguel Angel Acosta. En ese contexto será más fácil acogerse a una figura autoritaria y punitiva; justificar enfoques criminalistas que en otro caso sería inaceptables.

El planteamiento de las políticas de géneros favorece que a los hombres se les asocie únicamente con el ejercicio de la violencia abriendo paso a todo tipo de asociación: hombre-criminalidad-castigo. El maltratador debe ser castigado y aun así siempre seguirá siendo un maltratador; es lo que dicen algunas. ¿Por qué no lo matamos? Digo yo.

En el mundo capitalista en general el hombre pobre se asocia con el villano, el criminal. Ya pueden decir misa. Veo más probable que acabe en la cárcel un desgraciado por un trapicheo de nada de drogas y por una discusión y una pelea de pareja que un rico por dar una paliza a su cónyuge. Según como se mire, quizá es más difícil que denuncie la mujer agredida por el rico, cuyo reconocimiento y poder lo sitúa en una posición jerárquica superior.

Para el Estado, poco importa la violencia que sufra el hombre pobre, lo único que importa es sí ha ejercido violencia sobre su mujer: entonces él pasa a representar no sólo toda la violencia que ha sufrido esta mujer, sino toda la violencia que las mujeres sufren.

Llega un momento en el que ya no nos preguntamos cómo ha sido esa violencia y más allá de la voluntad de imponerse a una mujer hay otros elementos a tener en cuenta. El maltrato es maltrato; no sólo los diferentes artículos del código penal que clasifican y gradúan los casos, hay listas interminables de la infinidad de maneras con las que un hombre puede ejercer la dominación masculina (patriarcal) sobre una mujer. Infinitas e infumables.

Entendedme. Yo no quiero minimizar la violencia machista ni criticar todos los aspectos de las políticas llevadas a cabo. Simplemente estoy haciendo una crítica.

Hay muchos casos diferentes. Hay muchos grados de violencia. Lo que viene sucediendo es que cada año hay 100.000 denuncias o más por violencia machista. Una cifra muy relevante son archivadas o sobreseídas (¿el 50% o más?). El número de muertes parece que no disminuye de forma significativa.

¿No es quizá un error querer todo resolver con el derecho penal? ¿No sería más efectivo diferenciar mejor entre los casos de violencia? Después de todas estas denuncias que acaban en nada, cada parte puede decir lo que quiera, puede dar la versión que quiera; se pueden insultar todo lo que quieran. Sabiendo que son los hombres quienes tienen una posición de privilegio, no sé si es la mejor estrategia; ¿qué están haciendo los hombres del estado represor? ¿A qué juegan?

Cada vez hay más denuncias cruzadas: una falta contra un delito. Muy bien.

Luego hay toda la cuestión policial.

En primer lugar, a mí me gustaría conocer mejor los procedimientos policiales en caso de violencia de género. Es muy fácil generar estrés en la población mediante la acción policial. Si los procedimientos son muy duros, se puede hacer pasar a muchos hombres por una situación de violencia bastante acentuada, en según qué caso bastante más acentuada que la que ellos han ejercido. No tengo datos, pero me gustaría tenerlos. Hay gente que muere al pasar la noche en el cuartelillo (más hombres que mujeres).

En segundo lugar, yo no soy Sherlock Holmes, pero me pregunto qué haría él ante un problema como este: “Tengo 100.000 denuncias pero todas son iguales, porque todas son maltrato. Vamos a encontrar el 0,001% o menos de las que son susceptibles que desemboquen en un asesinato”.

En tercer lugar, ahora id a mirar el porcentaje de mujeres asesinadas que estaban bajo una orden de protección; más del 50% de las asesinadas que habían denunciado estaban bajo una orden de protección. ¿Qué hace la policía?

Como curiosidad, la relación entre asesinadas y denuncias totales es casi tan baja como la relación entre denuncias falsas y denuncias totales. La primera se presenta como un riesgo inherente y latente en todas y cada una de las denuncias; la segunda como un caso rarísimo y excepcional. ¿No os parece un poco raro?

En fin, ¿cuántas plazas carcelarias son necesarias? ¿Un millón o más? Para hacer esto, ya demos directamente una porra y una pistola a cada mujer y que aprenda a utilizarla. ¿Somos gilipollas?

Más allá de las leyes, las campañas publicitarias no pueden centrarse solo en los casos más extremos. Las campañas han de visibilizar una gran variedad de casos, como es en la realidad. Todo es violencia, pero si queremos tratar igual a un agresor puntual (quizá en proceso de divorcio con broncas en casa día tras día) que un asesino quizá nos equivocamos. ¿Sería paradójico es que reforzaran posibles conductas agresivas o asesinas?

Para poner un ejemplo que escuece. Si el 5% o el 2% de las víctimas de maltrato son hombres, esto hombres merecen el 5% o el 2% del tiempo, ni más, ni menos. No vale decir que ya lo tienen en otros ámbitos. El Estado se ha de ocupar de todas.

Pienso que incluso para las propias mujeres serían mejor campañas publicitarias que se muestren todos los casos. Parece que se diga: “¿Eres una mujer? Entonces ya has perdido, ya eres la víctima, ya estás muerta”. Pues no. Las relaciones patriarcales son relaciones de conflicto, pero eso no quiere decir que el resultado sea siempre la mujer aplastada por el hombre.

Preguntaros en qué medida os han des-alienado y en qué medida os han lavado el cerebro; el psiquiatra; la pastilla de matrix.

De acuerdo, todo es maltrato, él te ha dado la bofetada o te ha hecho no sé qué; ya lo has dejado, ya lo has denunciado, lo que sea. ¿Pero quién ha hecho de ti una tonta, un objeto, una muñeca de porcelana?

En nuestro mundo, con el contexto actual, lo de los micromachismos me parece una broma de mal gusto. Otra vez, los psiquiatras, los médicos, los hombres del poder apareciendo por ahí. En este caso Luís Bonino. No conozco su obra ni tengo ganas de perder el tiempo.

La diferencia entre la Bestia y Gastón son sus modales, refinados en el primer caso y villanos en el segundo. A Bella, todo lo que estudia no le sirve para trabajar, sino para encontrar un marido rico de gustos refinados (eso y estar muy buena). Tan machista es la Bestia como Gastón o incluso más. Esto son Acosta y Bonino, bestias refinadas que llaman machistas a los villanos. Yo me quedo con Lefou, a montar orgias con las bimbettes y a cuidar a las criaturas resultantes.

Si las mujeres quieren acabar con el patriarcado, ¿por qué no se hacen con los medios de producción? ¿Por qué no se hacen con las armas?

Nos quieren lobotomizados y con las manos atadas. Te intentas liberar y te llaman violento. Exclaman: “no, violencia no, esto es violencia”.

Luego cambian las leyes y utilizan a la misma policía para golpear a las mujeres que decían proteger.

Yo sé que el mismo hombre que me llama maltratador, violento o lo que sea, me intenta mentir y manipularme. Supongo como os acordáis todos de cómo lo pillé infraganti falseando los datos, ¡ni el número de denuncias acertó! El expeto. Espero que dé cuenta de la vergüenza pública que esto supone para él y para su carrera. Cerdo y cochino.

Al fin y al cabo Miguel Ángel Acosta no es más que un peón, la cara visible. El modelo de hombre blanco autoritario.

Si este es un gran feminista, por una regla de tres, como estrategia feminista ya se podrían ir todas las mujeres a chuparle la polla a Botín. ¿Acaso no es lo que hacen muchas? ¿Buscar al hombre con más reconocimiento social, poder o dinero e irle a chuparle la polla? ¡Y son feministas!

Yo sé reconocer a los agresores.

Yo lo acuso: es cómplice de asesinato y violación.

Gilipollas.

Todavía escribe que en la red la gente dice cosas que no las diría a la cara. Mejor que no me lo encuentre nunca, porque después de lo que le diré lo siguiente que hará será subir a una cornisa.

A ver si él sabe hacer una triple pirueta con tirabouchon y caer de pie.

naranja mecanica

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One thought on “La naranja mecánica

  1. Retroenllaç: Índice-resumen de textos sobre el sistema capitalista-patriarcal | Contes de l'exili

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