La negra flor (otra historia “real”)

Hacía unos días que iba muy caliente, demasiado: “este fin de semana follo. Me visto de simpático, me voy por ahí y alguna picará”.

Salí el viernes. Fui a Gracia, para empezar. En la plaza del Sol entre cervezas y porros conocí a dos chicas. Fuimos de bares. Me lié con una. No quiso venir a casa conmigo, ni que yo fuera a la suya. “Me voy pal catre y mañana ya volveré a salir”.

Salí el sábado. Fui al centro, para empezar de bares con los colegas. Cuando se fueron me encaminé hacia Plaza Real. No sé dónde entré, si en el Sidecar, el Karma o el Jamboree. Conocí a una chica. Estuvimos hablando y bailando. Se me quedó mirando, sonriendo. Nos liamos. Media hora después me dijo que se tenía que ir. Tenía a su amiga instalada en casa: “me voy con ella”.

Cuando se fueron cambié de sitio. Me puse a hablar con otra chica. Nos liamos, con el mismo resultado: también se fue. Casi era la hora del cierre. “Yo también me voy pa casa, menuda mierda”.

Subiendo por las Ramblas se me acercó una chica, una puta:

–  ¿Quieres follar? (Me la miré).

–  Sí, sí que quiero follar. ¿Cuánto?

–  70 euros. Vamos a mi apartamento.

Siempre he tenido un sentimiento de culpabilidad al ir de putas, pero es día no, no con el hartazgo que tenía. Me dije: << No es mi culpa si vivo en una sociedad de putas y de reprimidas calientapollas. Es curioso como un chico puede salir con toda sus buenas intenciones, con ganas de pasárselo bien de una manera recíproca con una chica, con alguien con quien surja la chispa y volverse a casa solo día tras días; aún más después de haberse liado con 3 tías diferentes. No hay manera de pegar un polvo, pero por 70 euros tengo a 50 candidatas.

La gente me dirá: “es que si se te nota tanto que vas salido…, es que si eres tan directo… es que… es que…”. A esto tan solo hace falta responder: ¿y todas las otras veces que sí me ha funcionado, qué? No son argumentos de peso. “Búscate novia”; gilipollas.

¿Cuál es el problema con querer follar? Vivimos en una sociedad puritana donde el sexo es en sí malo y debe justificarse por algo. Por eso las mujeres en general no les gustan las putas. Las mujeres en general lo justifican por razones complejas; las putas simplifican, lo justifican por dinero, poniendo en evidencia la estupidez del resto. Las mujeres en general utilizan el sexo como una variable de negociación (así les va, pierden la negociación y no disfrutan del sexo); las putas les revientan esta negociación. Las mujeres pueden soportar el no follar, pero no lo pueden soportar cuando los hombres follan con otras (o se masturban): ahí quedan retratadas, se sienten como idiotas; porque lo son. Entonces es cuando empiezan a gritar: “la prostitución es violencia, violencia” (o “no te masturbes buaaaa”).

Si, la prostitución es violencia; las relaciones de pareja también; las relaciones económicas y sociales también. La prostitución es violencia, nada nuevo, como el resto. Hay putas que se lo pasan mejor con sus clientes que algunas mujeres con el gran amor de su vida. Las putas son mujeres normales y corrientes como el resto.

Contarle cuentos a una chica para liarla y follártela también es violencia. Invitar a copas a una chica para follártela también es violencia. Las mujeres quieren que les vendan la moto; si fuera un famoso tendría larga cola de chupapollas para mí. ¿Cuántas niñas pijas que conozco han ido a hacer limpiezas de sable a los jugadores del Barça? ¿Y de vacaciones pagadas? Ni lo quiero saber: putas que critican que yo vaya de putas. Buscar un buen partido es prostitución. El amor no es más que otra forma de prostitución. El amor es violencia.

En fin, voy a engrosar “la máquina Barcelona”, la máquina engulle-personas. Vacaciones baratas con lateros y putas africanas: esclavos y esclavas; la economía de servicios, el turismo, la marca Barcelona: chicas modernas calientapollas dispuestas a prostituirse a un buen precio; chicos modernos salidos y puteros; los políticos untados; los policías untados; hachís barato; cocaína, mdma, extasis, speed; llenando las cajas, las tiendas, la ropa, las Ramblas, Aribau, el Passeig de Gràcia, Sarrià y Pedralbes. Me cago en Vicky y Cristina. Me cago en el Clos, en el Hereu y toda esa panda de chupópteros cabrones >> (*).

Así iba yo pensando mientras nos dirigíamos hacia su apartamento. Estaba un poco lejos, en Ronda Sant Antoni. Íbamos hablando. Era simpática. Era guapa. Más o menos tenía mi edad. Se me empezó a pasar el puteo. Ojalá recordara mejor de qué hablamos. Yo le contaría mis desvaríos. Ella venía de Nigeria y tenía planeado ir a Inglaterra a estudiar. Estaba ahorrando.

Me dije: << casi mejor follar con esta chica con las otras 3 imbéciles que me he cruzado estos días. Voy a ser simpático yo también. Si está de buen humor y ha tenido poca faena todavía nos divertiremos >>.

No me pareció que se lo pasara especialmente bien, pero tampoco especialmente mal. Se lo debió pasar mejor que muchas chicas que van encantadas a follar, pero cuando tienen la polla dentro se empiezan a comer la cabeza: la patata que tienen.

Me empecé a vestir.

–  Todavía te queda tiempo.

–  ¿Sí?

Nos quedamos hablando un rato. Me hizo un masaje. Yo también le hice un masaje. Me empecé a vestir otra vez:

–  Todavía te queda tiempo.

–  Da igual, vamos. Gracias.

Antes de separarnos me dio el teléfono, por si quería repetir. Pensé en llamarla, pero no lo hice. Es caro. Es algo que no me gusta. Me dio miedo implicarme. Ella me gustaba.

Tiempo después, una noche que iba borracho perdido por el centro se me acercó otra puta negra, estaba buenísima y me fui con ella. Empecé a sentir el asco. Pasamos por un cajero. Nos metimos en un portal, subimos hasta el tercer piso, se bajó un poco el pantalón y me dijo “fóllame rápido”. Entre el condón, lo poco empalmado que estaba y que ella no se dejaba no había manera de correrme. 15 minutos después me di cuenta que me faltaba la cartera. Justo entraba alguien por el portal. La cogí del brazo:

–  ¿Y mi cartera?

–  No lo sé.

Fuimos bajando a ritmos diferentes, yo primero y de muy mala leche. Me encontré una pareja de blancos que habían encontrado mi cartera en el suelo al entrar: un control de policía, no soy tan tonto. No me dijeron nada. Salí y me di cuenta que me faltaban 30 o 40 euros. Miré si tenía el teléfono; lo tenía. Ella salió y se me acercó:

–  Vamos, rápido.

–  ¿Y mis 40 euros?

–  No sé nada.

–  Sí, ya. Los tienes tú. (Me miró con cara de pánico). Mira, da igual. (Dadas las circunstancias hasta medio sonreí). Al siguiente cruce yo me voy recto y tú te vas. (Me miró sorprendida). Largo.

Esto es Barcelona: un gran prostíbulo. Al final de las Ramblas es donde están las esclavas negras de África, en ocasiones menores de edad. Y la policía supervisando.

(*) Entonces todavía no había el Trias al que no le tengo ningún cariño.

 

 

Pd: siendo un poco cruel: A ver, desde mi punto de vista, has follado con alguien porque:

* Te ha invitado a copas: te has prostituido.

* Te ha invitado de vacaciones: te has prostituido.

* Te ha invitado a cenar: te has prostituido.

* Te ha invitado a pasar un fin de semana en su casa de campo: te has prostituido.

* Crees que es un buen partido: te has prostituido.

* Te hace muchos regalos caros: te has prostituido.

* Te ha puesto unas rayas: te has prostituido.

* Tiene dinero: te has prostituido.

No es una crítica, cada una hace con su vida y su cuerpo lo que quiere. Simplemente: menos hipocresías. Casi le podrías pedir el dinero e irte tú de vacaciones donde tú quieras. Cada una…

Advertisements

2 thoughts on “La negra flor (otra historia “real”)

  1. Retroenllaç: Indice del Fractal | Contes de l'exili

  2. quiero ir de putas a esas de las ramblas y el ramal por ahi… que me aconsejas… porque la verdad es que iris solo he,,, y me da algo de pánico

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s