Una vez cuela, dos no. Ahora el malo soy yo.

Después de haber vivido las políticas de género en España (principalmente el matrimonio, la violencia de género y la igualdad efectiva) ahora me toca vivir unas políticas muy parecidas en Francia (en parte dependen de la UE). No hace falta ser Sherlock Holmes o un gran experto en políticas de género y feminismo para darse cuenta que estas políticas tienen problemas.

Estos problemas se han de visibilizar. Estas políticas han influido en las relaciones sociales en diferentes ámbitos; las políticas públicas son mucho más que las leyes. Ya durante la elaboración de estas leyes en España hubo voces críticas incluso dentro del feminismo, voces a les que parece que no se les dio ninguna importancia. No me hagáis buscar y sacar cosas, las propias feministas lo podrían hacer.

Un resultado no deseado (¿o sí?) ha sido la configuración de una oposición al feminismo y una exaltación del machismo alrededor de la oposición a estas políticas (resumidas muy a menudo tan sólo a las leyes). Otro efecto ha sido la configuración de un feminismo institucional que en ocasiones cuesta distinguir la misoginia (bravo Alvarez^2, magnífica campaña).

En los espacios de los movimientos sociales feministas, una participante afirmaba recientemente: “Una campana de cristall, dins la qual hem estat les reines publicitades de la festa capitalista, reines però, no més, mentre la festa del creixement dura. I sense menysprear […]”. Sin menospreciar los aspectos positivos, claro.

Unos meses más tarde en Periodico Diagonal escriben: “Después de más de tres décadas de lucha contra la violencia machista, parece que los derechos de las mujeres se vuelven contra ellas mismas”. ¿Esto es cierto? Y en caso que fuera cierto, ¿sería realmente una sorpresa?

Parece evidente que las políticas de género del Estado tienen problemas y que estos problemas se han de visibilizar. Yo no hice nada la otra vez, cuando las hicieron en España y ahí mi responsabilidad de no haberme interesado más por el tema y por el feminismo. Ahora están haciendo en Francia cosas parecidas; por qué no visibilizar las críticas que se están dando.

En este contexto yo me planteo: ¿qué posición tomar? Había varias opciones: no hacer nada (paciencia), adoptar las posiciones machistas a la carta (comodidad) o adoptar las posiciones feministas críticas y hacerles la pelota (comodidad). Ninguna de estas opciones era la buena.

Lo que hecho (o he querido hacer) ha sido desplazar los discursos machistas que circulan, especialmente los más cafres (que llegan hasta el parlamento) aunque el “gafapasta” también lo tengo muy cruzado.

El plan era desplazar los argumentos machistas, pero no o no sólo con argumentos feministas. Para poder desplazar el machismo hace falta poder empoderarse en la masculinidad. El problema es cómo. Es una pregunta abierta. El o los feminismos son necesarios pero no son suficientes. La pregunta sigue ahí: ¿qué es el hombre? Suponer que a corto o a medio plazo el sistema binario hombre-mujer va a desaparecer es una posición política absurda.

Para llevarlo a cabo ha sido necesario hablar de muchos de los temas que alimentan el machismo. He publicitado datos. He hecho críticas virulentas a los machismos y a los hombres, pero también a las políticas de géneros, los feminismos y a las mujeres. Me he permitido una oposición despiadada a los feminismos institucionales y una posición cuanto menos provocadora con los feminismos radicales y de los movimientos sociales. He traído al espacio público y abierto discusiones que normalmente se tienen en el infra-mundo.

Me he dedicado a construir un discurso crítico desde el punto de vista de hombre. Al fin y al cabo, patriarcado o capitalismo también son términos utilizados en antropología y en economía. Para los discursos sobre las mujeres, lo mejor es mirar y leer cosas feministas y discutir con mujeres.

En definitiva, ahora el malo soy yo. Una vez apartados a esos cafres, os vais a tener que enfrentar a mí. Espero que la batalla valga la pena. Me parece que la mayoría de feministas no me llegan ni a las suelas de los zapatos. Ya que no soy Sherlock Holmes, seré el profesor Moriarty.

Creo que esta es una posición más honesta; se parte del reconocimiento de los problemas. Se parte del reconocimiento de unos intereses políticos diferentes y del conflicto entre ellos. Hay un sesgo epistemológico androcéntrico imposible de evitar (hombre blanco heterosexual). Este sesgo responde a una sociedad y una humanidad organizada en torno a una construcción binaria hombre-mujer.

Estoy estudiando los feminismos. Le dedico demasiado tiempo. Me encanta el feminismo. Si fuera mujer, sería una feminista radical. Pero no lo soy. Soy un hombre. Dado que el ser mujer también implica un sesgo epistemológico, considero que en general los discursos feministas no son discursos del todo apropiados o definitivos respecto el hombre. En muchas ocasiones no parecen apropiados ni para las mujeres; son una basura.

Aunque sea malo, también estoy haciendo algo por el feminismo. Los hombres tratan a las mujeres como inferiores, las objetivan y las infantilizan. La sociedad en su conjunto lo hace. Hay ámbitos y utilizaciones del lenguaje que están vetadas o mal vistas en presencia de mujeres; no se trata tan solo de lo que se dice, del contenido, son también las formas.

Siempre me ha parecido que este hecho es muy relevante para entender las posiciones de los hombres y las mujeres en la sociedad. Los hombres detienen las formas de empoderamiento. Las mujeres no son consideradas un “digno rival” y no deben utilizar las “armas”.

Yo no voy a tratar a las mujeres con condescendencia. Quizá seré un misógino, pero no lo seré por menospreciar a las mujeres.

Si esto fuera una película de Hollywood, habría esa escena típica en la que el malo le dice al bueno: “sabes, tú y yo al fin y al cabo nos parecemos, formamos parte de lo mismo, somos las dos caras de la misma moneda”. Y luego añade: “tú no existirías si no fuera por mí”.

En las películas de Hollywood siempre ganan los buenos.

 

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2 thoughts on “Una vez cuela, dos no. Ahora el malo soy yo.

  1. Retroenllaç: Algunas consideraciones y datos relativos a la LIVG: basta de trolls | Contes de l'exili

  2. Retroenllaç: Índice-resumen de textos sobre el sistema capitalista-patriarcal | Contes de l'exili

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