Pensamientos misóginos, ¿o no? (el fractal y la misoginia)

– Se ha llegado a un punto que parece que todo texto sobre las mujeres o sobre “la mujer” ha de ser apologético. Da pena.

– Las mujeres son machistas al extremo. Llega un punto que todo hombre tiene ganas de decirles: ¡Dejadme en paz con vuestro machismo de mierda! Leed un poco más y un poco más variado; menos novelitas y folletones. Mirad menos culebrones. Ya que estamos, leed algo feminista de vez en cuando.

– La mayoría de lectores de las aportaciones feministas son hombres. No es que haya muchos hombres, es que la gran mayoría de mujeres ni se lo miran. Estoy hablando de feminismo con un mínimo de seriedad. La mayoría de mujeres considera feministas los artículos sobre la “mujer” de las revistas del corazón o del estilo del Cosmopolitan. Para algunas el súmmum del feminismo sería algo como Ana Botella.

– Dicen que las mujeres maduran antes que los hombres. Este tópico es indiscutido porque se utiliza para ocultar una realidad que es todo lo contrario. Esto se lo inventaron los viejos para follar con niñas. En realidad, las mujeres tardan muchísimos años en madurar, entran en una adolescencia prolongada hasta por ahí los 40 o los 50 años. Algunas no llegan a adultas en toda su vida. Los hombres tienen algo de culpa, pues no paran de reírles las gracias como hacen con los niños.

– Las mujeres se hacen muy pocas pajas; el resultado de una educación basada en la represión de la expresión del deseo, pero también de la propia expresión biológica de la sexualidad. Las mujeres han hecho de ello una virtud. Se pavonean años y años orgullosas de cerrar el coño y coagular la regla. Y luego es de ese mismo coño de donde sacan los hijos. ¡Menudo estrés!

– Las mujeres no saben follar. O aprenden a partir de los 40 años y especialmente cuando les llega la menopausia. Es curioso que esto siga así después de tantos años de movimientos de liberación de las mujeres. Las protagonistas de las movilizaciones de los años ’70 debieron aprender por allá los años ’90. Claro que no les gustaban las comunas. No es ya que no sepan follar a sus parejas de baile, lo más triste es que no saben ni follar para ellas mismas. “Smells like teen spirit”. Hay que diferenciar entre estudiar, aprender y empollar.

– Las mujeres son torpes. El dicho “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” es una variación del original: “la mujer es el único animal que tropieza cuarenta veces con la misma piedra”. Llega un punto que, con sólo de ver la piedra, se tiran de cabeza contra ella. Si un macho pasa por el lugar y les pregunta:¿te gusta?, responden: “siii”.

– Las mujeres son burdas. Son totalmente falo-céntricas. Para las mujeres, los hombres son pollas con patas. Por eso dicen que los hombres piensan con la polla: no tienen otra opción, ¡si son una polla! Pero la verdad es que son ellas que no paran de pensar en cipotes todo el tiempo. Las mujeres son unas pajeras en mundos imaginarios de vergas bailarinas. Esto no es una crítica, no pasa nada, me parece muy bien. Lo que es triste es que son unas burdas pajeras y se hacen muy pocas pajas.

– Las mujeres se revuelcan y gruñen como cerdas en el fango. Toda esa obsesión por las apariencias no consigue ocultar tal obviedad: cerdas. Incapaces de cualquier pensamiento individual, pacen en rebaño controlándose y ordeñándose las unas a las otras. Acomodadas en la esclavitud, van como perras buscando el dueño que les pondrá el collar.

– Los misóginos modernos son eso, unos modernos. Se arreglan y se visten a la moda, nos descubren las nuevas tendencias musicales y frecuentan los sitios más guays. Están a la última para opinar lo que opinan los demás. Les gusta complacer a las mujeres con le trato especial que ellas precisan y se sienten hombres “liberados”. Por eso, adaptan su discurso al feminismo institucional, ni más ni menos: si se salieran del guión, correrían el riesgo de ponerse en evidencia. Hay que reconocer que los hombres que se declaran feministas son los peores. Tal como les entra por una oreja, les sale por la otra.

– Al igual que los misóginos tradicionales, la principal preocupación de los misóginos modernos es realizar grandes hazañas y pronunciar hermosos discursos que los ensalce ante los otros hombres y ante las mujeres. Su valía quedará demostrada por el número de personas que hayan dominado y de coños que hayan poseído. Lo único que han cambiado son las formas: el contenido es el mismo.

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3 thoughts on “Pensamientos misóginos, ¿o no? (el fractal y la misoginia)

  1. Retroenllaç: Indice del Fractal | Contes de l'exili

  2. eRES BASURA PURA LLENA DE RENCOR Y ODIO QUE FORMA DE PERDER EL TIEMPO HEEE BRAVOO!!! Y YO MAS POR LEER TU BASURA SI QUE TROPEZE CON ESTA PENDEJADA POR PURA CURIOSIDAD JAJAJA

    • Pues claro que es una pendejada, tonta tú, que no lo has entendido. Además, hay varias referencias a autoras feministas, pero tú no tienes ni idea :p

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