El machismo como mecanismo de dominación de género y de clase (2): estrategias y objetivos

Los mecanismos que los hombres poderos excitan y manipulan el machismo son complejos porque puede utilizar diferentes estrategias, independientes o complementarias, para un mismo fin: aumentar su poder al mismo tiempo que dirige la explotación, el odio y la frustración social hacia las mujeres.

Dada la complejidad de las relaciones sociales, las estrategias que puede utilizar la ideología machista son varias y complementarias. Algunas de ellas son:

1) La más directa, un discurso abierto machista, misógino tradicional [1] y anti-feminista es poco utilizado, ya que tiene muy mala prensa y es demasiado evidente. Aún y así, se pueden encontrar ejemplos públicos. Lo más común es que prolifere en internet sin ningún control, en base a mentiras y a argumentos viciados. En España, quizá el juego de los principales partidos políticos tiene algo que ver. Lo que parece indudable es que la mano del PP se adivina tras toda esa prensa digital infame y sus allegados; incluso en algunas asociaciones de padres (en parte esto es también un error político por parte de todos). Esta estrategia está ganando fuerza últimamente, como bien muestran los ataques del gobierno del PP a los derechos de las mujeres [jerarquía A].

2) La exaltación del rol tradicional de la mujer (muy relacionado con la mujer-madre). Esta también es muy evidente, en general. En muchas ocasiones toma tintes religiosos (pobres creyentes, ¡lo que hacen con sus religiones!), pero no es necesario.

Algunos intentan ser más sutiles y argumentan que la dominación familiar (matrimonio) no es peor que la dominación capitalista, que las mujeres que trabajan a través del mercado solo cambian una dominación por otra (o están doblemente sometidas). Pero esto no es ningún argumento de peso: cada persona debe tener los medios para situarse donde ella quiera y para combatir las dominaciones como ella quiera. Aún bajo el supuesto que la dominación familiar fuera más favorable, ¿habría que intentar obligar a las mujeres a que la acepten como inevitable? Es evidente que no. [jerarquía A].

3) Atacar el rol de la madre. Esta estrategia puede ser independiente o complementaria con la anterior. Es complementaria cuando a pesar de exaltar el rol de la mujer-madre se le atribuyen unos déficits que el padre compensa; el argumento se transforma entonces en una defensa del matrimonio tradicional padre-madre (en este orden). En cuanto a mí, yo creo que se debe ser crítico con la madre; quizá sea por mi machismo o por otra cosa. Lo que considero abiertamente machista es utilizar el ataque a la madre para legitimar y reforzar el rol del padre; esto es lo que yo intento no hacer.

En mi opinión este ataque en parte toma fuerza sobre en una debilidad de los feminismos (o al menos de los discursos feministas que se perciben como mayoritarios): al centrar su análisis en la relación hombre-mujer no se ocupa lo suficiente de las posiciones específicas de la madre, del padre, de la hija y del hijo. Desde el punto de vista del estudio las relaciones de parentesco y de género (e incluso de producción doméstica) estas relaciones pueden ser muy relevantes. La relación madre-hijo probablemente merece más atención y un análisis en el que “las dos partes” tengan voz. El hecho que esta relación es central en la tradición cristiana (la virgen María-Jesucristo) puede ser indicativo de su importancia. La relación madre-hija probablemente también merece más atención, pero sobre esta cuestión me es más difícil pronunciarme. Finalmente, también es interesante desarrollar diferentes enfoques sobre los roles de la madre y del padre, o de los posibles diferentes modelos de paternidad, de maternidad o de familia/parentesco que se puedan dar en una sociedad. [jerarquía A].

4) Negar la existencia y/o las especificidades de las luchas y las reivindicaciones feministas. Por ejemplo, cuando se afirma que la igualdad hombre-mujer ya se ha alcanzado [jerarquía A]. Hasta cierto punto este ejemplo también puede actuar sobre jerarquía B, al negar su existencia, minimizarla o legitimarla [jerarquía B].

5) Negar las especificidades de las luchas y las reivindicaciones feministas, en pos de una supuesta “unidad” o “igualdad” de las luchas populares. Este argumento utiliza las jerarquías A y B al mismo tiempo: por un lado se critica la jerarquía B, por el otro se niega la jerarquía A. Siempre ha habido hombres especialistas en culpar al feminismo de dividir y debilitar a las luchas populares. En realidad, lo que las debilita es no aceptar estas especificidades e intentar acallar a las mujeres. Esta supuesta “unidad” no tiene otro objetivo que dominar a las mujeres mediante un discurso anti-feminista. Al debilitarse las luchas populares, la jerarquía B se refuerza.

En este sentido hay ejemplos claros entre personas que se declaran “marxistas” u otros “combatientes”, pero los peores son los pseudo-marxistas y pseudo-antisistema que tienen un discurso anti-feminista y neo-fascista (y desde hace un tiempo intentan intoxicarlo todo). [Jerarquía A y B].

6) Apelar a la igualdad y a la solidaridad entre los hombres en oposición a las mujeres. Este argumento también actúa sobre las dos jerarquías simultáneamente. Por un lado bajo un discurso y de una pretendida solidaridad entre hombres se quiere esconder una lucha jerárquica salvaje. Por el otro, los mecanismos de dominación de los hombres se refuerzan. En esta estrategia interviene un doble juego de solidaridad-conflicto entre los hombres, que corresponden hasta cierto punto con la doble organización de las relaciones económicas (familia y mercado / género y clase). En función del “desplazamiento” que explico en el artículo [2] entre economía capitalista y economía doméstica es posible que esta estrategia sea beneficiosa para el conjunto de los hombres o no lo sea en relación una posición inicial dada. En términos absolutos esta estrategia refuerza la estructura jerárquica de la sociedad y no tiene por qué ser beneficiosa para el conjunto de los hombres.

Cuando los feminismos identifican los mecanismos de solidaridad entre los hombres no tenemos que pensar que estar haciendo una estrategia machista sin saberlo, ya que su objetivo es determinar las auténticas relaciones de solidaridad y no otras que corresponderían a un discurso machista alienante. No hay razón para pensar que lo hagan sistemáticamente mal. Sin embargo el mucho insistir sobre estas relaciones (jerarquía A) sin tener en cuenta, invisibilizando o minimizando, las otras (jerarquía B) puede ser improductivo, ya que puede favorecer que los hombres también tengan tendencia a minimizarlas (jerarquía B) y caigan más fácilmente en discursos machistas alienantes sobre la solidaridad entre los hombres. [Jerarquía A y B].

7) Promover algunos enfoques feministas a la vez que se entraba a otros. Esta estrategia es incierta, se basaría en promover los feminismos menos combatientes contra las jerarquías A o B.

8) Hacer falsos feminismos. [Jerarquía A y B]. Yo no hago feminismo; yo intento hacer economía con un enfoque social.

Los hombres poderosos pueden utilizar estas estratégias de manera simultanea. Por ejemplo, pueden promover el discurso (5) de “unidad” entre los movimientos sociales y populares con el objetivo de que estos marginen a los feminismos, mientras que utilizan la (7) [o la (8)] para promover los discursos feminstas más acordes con sus intereses. El objetivo sería favorecer el conflicto en los movimientos sociales [y en los feminismos] y debilitarlos. En estos casos es fundamental que los los movimientos sociales desactiven la estrategia (5). Para ello, lo más efectivo es aceptar las especificidades de las luchas feministas y renunciar a un discurso de “unidad”. En lugar  de esta “unidad” sería necesario fomentar y revitalizar las redes de apoyo mutuo y los espacios de comunicación y de intercambio; en especial con los planteamientos feministas que derivan de los propios movimientos sociales.

Vistas y analizadas estas posibles estrategias que puede utilizar el machismo vamos a introducir la posibilidad de la existencia de una jerarquía entre las mujeres (jerarquía C). Esperando a ver si los feminismos abordan seriamente la cuestión, voy a suponer que existe una jerarquía entre mujeres, sin pronunciarme si esta jerarquía es pura alienación o si tiene alguna base real o material (ver artículo [2]).

En caso que esta jerarquía C exista, se puede definir otras estrategias machistas todavía más complejas, por ejemplo:

9) La ascensión social de las mujeres en la jerarquía C. Se promueve la ascensión de unas cuantas mujeres siempre y cuando sean estén jerárquicamente sometidas a algún hombre determinado o sean una minoría respecto los hombres en una posición equivalente. Con esta estrategia se intentaría difuminar la lucha de las mujeres contra la dominación A o favorecer las demandas de las mujeres situadas en lo alto de la jerarquía C en detrimento de las mujeres situadas en lo bajo.

Para bien analizar estas estrategias deberíamos tener algunas respuestas satisfactorias a la definición y a la intersección entre las jerarquías A, B y C (o incluso la necesidad de definir más jerarquías).

En cualquier caso, cuando miréis un contenido cualquiera, visual, audio o escrito, no importa como os lo vendan: si al final todo depende un hombre y la mujer que se resalta es “la heroína” y no otra mujer cualquiera considerada inferior según el criterio retenido, desconfiad, a mi entender esto se parece mucho al machismo puro y duro. En estos momentos está bien preguntarse por quienes son los autores de dicho contenido, no sea el caso que sean hombres financiados por empresas multinacionales (en este sentido ver artículo [3]).

Con todo, creo haber bien argumentado que el machismo no solo es un mecanismo de dominación de los hombres sobre las mujeres, también puede ser utilizado como un instrumento de control de clase jerárquica de unos hombres sobre otros.

Quedaría por responder a la cuestión de si puede ser también utilizado como instrumento de dominación de unas mujeres sobre otras (sin que sea pura alienación) con el doble objetivo de debilitar la lucha contra la dominación genérica A y de ayudar a legitimar la dominación B (intersección A, B, C).

En conclusión, el machismo se utiliza como un instrumento de control social para evitar todo tipo de revuelta contra los hombres situados jerárquicamente más arriba. Por lo tanto también puede ser perjudicial para una gran mayoría de hombres, ya que al activar los mecanismos de solidaridad entre ellos refuerzan la estructura jerárquica entre hombres y dificultan la revuelta de las mujeres contra la jerarquía social.

[1] La misoginia tradicional nos dice que las mujeres son inferiores física e intelectualmente, que su posición natural se encuentra en el hogar como esposa y madre sacrificada a los varones de la familia. Ella niega la educación a las mujeres y les impide unos mínimos medios de subsistencia independiente de su padre o de su marido. Nos explica que la mujer es frígida y provocadora. La mujer es el compendio de todas las bajezas humanas. La mujer es el diablo. La misoginia tradicional ya la conocemos todos; la misoginia moderna es más esquiva. Sobre la misoginia moderna ver el artículo: El fractal y la misantropía, el odio, la gangrena.
https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2012/12/16/el-fractal-y-la-misantropia-el-odio-la-cangrena/

[2] Artículo: El machismo como mecanismo de control de género y de clase (1): consideraciones preliminares sobre las relaciones económicas y la jerarquía social
https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2013/01/25/el-machismo-como-mecanismo-de-dominacion-de-genero-y-de-clase

[3] En este artículo tenéis un ejemplo en el que analizo esta estrategia (9): “Feminismo” de ELLE, “feminismo” de Cosmopolitan, “feminismo” de multinacional,
https://jordipujolxlopadri.wordpress.com/2013/01/18/feminismo-de-elle-feminismo-de-cosmopolitan-feminismo-de-multinacional/

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2 thoughts on “El machismo como mecanismo de dominación de género y de clase (2): estrategias y objetivos

  1. Retroenllaç: Índice-resumen de textos sobre el sistema capitalista-patriarcal | Contes de l'exili

  2. Retroenllaç: Notas sobre un esquema simplificado capitalista-patriarcal | Contes de l'exili

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