El machismo como mecanismo de control de género y de clase (1): consideraciones preliminares sobre las relaciones económicas y la jerarquía social

Las relaciones sociales de producción, reparto y consumo se organizan mediante dos instituciones diferenciadas: el mercado y la familia o parentesco (podríamos añadir el Estado más adelante). La forma de ambas instituciones depende de las normas de propiedad y de las normas de su transmisión. Tomadas en su conjunto estas relaciones establecen una división social del trabajo estructurada por los géneros (hombre/mujer/otros) y por las clases sociales.

El machismo es una institución que los hombres poderos ponen a su servicio para controlar la división social del trabajo y el reparto de la producción (dejemos de momento de lado el dinero y las finanzas). El machismo alimenta el poder de los hombres, pero a algunos más que otros. Para la mayoría de hombres, bien tomadas las cuentas, puede ser muy perjudicial.

La razón de esta aparente contradicción reside en el hecho que el machismo es una ideología que se fundamenta sobre una doble jerarquía: por un lado establece una jerarquía genérica del “hombre” sobre la “mujer” (jerarquía A), por el otro refuerza las relaciones jerárquicas de unos hombres sobre otros hombres (jerarquía B).

Esta doble jerarquía permite reforzar el control social de una minoría de hombres sobre el resto de hombres y de los hombres en su conjunto sobre las mujeres. Luego, el machismo permite reforzar directa o indirectamente el control de una minoría de hombres sobre el conjunto de la sociedad. El machismo “verticaliza” la sociedad.

En tiempos de crisis como la actual, cuando las condiciones de la economía de mercado capitalista empeoran y el mercado de trabajo se precariza, los conflictos por la repartición de la producción capitalista se acentúan. En este contexto, el machismo es utilizado como una ideología para legitimar la jerarquía social, buscar un chivo expiatorio (las mujeres o un grupo concreto de mujeres determinado a partir de criterios considerados socialmente estigmatizantes) y para desplazar el peso del ajuste económico de una mayoría de hombres hacia una mayoría de mujeres (y así “comprar” a los hombres). Este desplazamiento también se produce con sus particularidades en otros planos, como el ideológico, el psicológico o el afectivo.

Dada la doble organización de la producción, por el mercado y por el parentesco, es posible desplazar el ajuste en las relaciones de producción capitalistas hacia las relaciones de producción domésticas (por ejemplo, en vista de que una menor retribución y/o tiempo de trabajo sea hasta cierto punto compensada con la producción doméstica). Como la división social del trabajo depende en buena medida de los géneros, esto equivale prácticamente a desplazar el peso del ajuste de los hombres hacia las mujeres.

Adicionalmente, como el mercado de trabajo también está en gran medida segmentado por géneros, se puede dar que este “desplazamiento” también se de en las relaciones de producción capitalistas.

De estos argumentos no se deriva que el grado(s) de dominación de los hombres sea puramente dependiente de la economía capitalista. Esta dominación tiene también una componente independiente (por ejemplo, cuando disminuye el tiempo de trabajo de los hombres en la economía capitalista, estos no tienen en general tendencia a dedicar más tiempo a la economía doméstica). Sin embargo, esta discusión dependiente/independiente nos alargaría demasiado y voy a dejarla temporalmente de lado. Lo interesante de los argumentos es que nos podrían justificar la existencia de una tendencia del machismo a acentuarse cuando se produce una crisis económica del capitalismo.

Finalmente, nos quedaría de estudiar la posibilidad de la existencia de una jerarquía entre las mujeres (jerarquía C). En este caso deberíamos responder a la intersección entre las jerarquías A, B y C. Este es un tema controvertido y hasta cierto punto incómodo por los feminismos. Digamos que yo tengo una gran confusión entre “específico”, “común”, “idéntico” o la “unidad”.

En general, para identificar la posible jerarquía entre mujeres deberíamos preguntarnos (i) si esta jerarquía responden a los mismos criterios que la jerarquía entre los hombres (jerarquía B) o a otros criterios y (ii) si esta jerarquía es dependiente de la jerarquía de los hombres o no (si la posición de una mujer en la jerarquía C depende de la posición de un hombre determinado en la jerarquía B; tradicionalmente se ha indicado el marido o el padre).

Vistos el interés que tienen los hombres situados en lo alto de la jerarquía social (por su riqueza/renta), en el siguiente artículo analizo algunas las estrategias que pueden utilizar y con qué objetivos.

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4 thoughts on “El machismo como mecanismo de control de género y de clase (1): consideraciones preliminares sobre las relaciones económicas y la jerarquía social

  1. Retroenllaç: El machismo como mecanismo de dominación de género y de clase (2): estrategias y objetivos | Contes de l'exili

  2. Retroenllaç: Algunas consideraciones y datos relativos a la LIVG: basta de trolls | Contes de l'exili

  3. Retroenllaç: Índice-resumen de textos sobre el sistema capitalista-patriarcal | Contes de l'exili

  4. Retroenllaç: Notas sobre un esquema simplificado capitalista-patriarcal | Contes de l'exili

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